Tomó la bandeja con sumo cuidado y torció el gesto a modo de despido. Luego empujó con su hombro derecho el portón de cristal de la cafetería de Senoia y bajó los escalones mientras posaba su vista en el viejo y anticuado edificio de enfrente. Eran las 7AM y el sol ya había comenzado a reflejarse en los portones de la comisaría de la ciudad, lugar al que Nicole se estaba dirigiendo.
Una vez en frente, suspiró y se quedó parada de pie mientras intentaba recuperar un ritmo normal  en su respiración. Cerró los ojos mientras recordaba las luchas internas que había tenido desde hacía poco más de una semana. Cuando Richard fue a Utah a buscarla no volvieron solos. El individuo que la atacó, un crío de apenas 14 años, había vuelto a la ciudad con ellos. Sin su consentimiento, eso era obvio. Durante muchos días escuchó cómo Richard le suplicaba que fuera a ver a su medio hermano y que charlara con él; que no tenían por qué tener una relación normal. La cazadora le había dado muchas vueltas a los comentarios de su esposo, pero es que él no lo comprendía. De un día para otro ella se había se había enterado de que tenía un hermano menor y que éste era algo así como alguien realmente poderoso, y oscuro. Lógico, teniendo el padre que tenía.
Al entrar en la estación de policía, Nicole saludó con la cabeza a un cazador de la OCEU que se hacía cargo de los presos, aunque, por el momento, sólo una celda estaba ocupada: La de Kane.
La cazadora esperó a que el cazador abriera la celda y luego entró. El chico alzó la vista, curioso. Ambos se miraron por poco más de dos minutos, y finalmente ella habló.
- Veo que han añadido un par de cosas a tu… celda. –alzó las cejas mientras depositaba la bandeja del desayuno en una vieja mesa situada a la derecha del chico.- Te he traído el desayuno. No es que quiera premiarte por casi matarme, pero eres demasiado joven y has de crecer. –Hizo una pausa y luego prosiguió. La situación era muy incómoda.- Creo.
El chico alargó un brazo para acercar la mesa a su posición y una vez que hizo eso, observó la bandeja. Era obvio que tenía hambre. Dudoso, la miró.
- Puedes llevártelo todo, no voy a comer nada. Seguro que lo has envenenado.
La cazadora puso los ojos en blanco y se acercó a la mesa a coger su taza de té. Luego se quedó de pie frente al chico y dio varios sorbos a su taza mientras le observaba.
- No he hecho nada para estar en la cárcel. –Espetó.-
- Es posible, pero casi me matas y pude comprobar en mis propias carnes que tus poderes son algo así como oscuros, y no pienso dejar que te acerques a mi gente. Esta celda está reforzada mágicamente para anular tus poderes y evitar que estos se expandan como un puñetero virus al exterior. No te ofendas, pero tu padre es algo así como un gran y despreciable bastardo. No me fío ni de él, ni de sus… creaciones.
- Tú también eres creación suya.
LA cazadora, sorprendida por el comentario, hizo varias muecas para decir algo, aunque terminó por alzar su dedo índice derecho y señalarlo.
- Técnicamente, nunca he hecho nada de lo que me ordenaba o  pedía que hiciera, así que no, no soy su creación. Él sólo puso el esperma, y creo que de milagro. Que quede entre tú y yo.
- Tú no sabes nada de mí padre –espetó el chico, que ahora estaba sentado al borde de la cama, amenazante- Tú has dedicado tu patética existencia a intentar matarle.
Tras escuchar esas palabras, la cazadora no pudo hacer nada más que reír.
- ¿Matarle? ¿Yo? Chico, qué mal informado estás. De hecho, siempre que he ido a por él ha sido porque ha matado a alguien cercano a mí. Liol no me interesa, Kane. Sólo es un guardián retirado que está intentando salvarse el culo para que Salomón y sus ejércitos no le maten a él primero. Su existencia es patética, y te está llevando por el mismo camino. –Hizo una pausa intentando recuperar el aliento, ya que había hablado muy deprisa, y luego prosiguió- Lo que me lleva a preguntarte QUÉ diablos estáis tramando. Eres joven y todavía podemos hacer algo contigo. Qué quiere de ti.
- Seguramente lo mismo que quieres tú. Me has encerrado en una celda para qué, ¿para daros poder a ti y a tus patéticos amigos? Tsk.
Durante un par de minutos ninguno de ellos habló. Se miraron fijamente a los ojos, odiándose más todavía. Tal vez estaban destinados a no tener relación alguna. Sin embargo, Kane comenzó a comerlo que todavía confundió más a la cazadora.
- Yo tuve más poder que nadie en la Tierra por más de 24 años, Kane. He visto y vivido todo lo malo y todo lo bueno que dicho poder me daba. ¿Por qué querría yo tu poder? ¿O a tí, que no eres más que un peón de mi padre?
- Para no utilizar a… -como pensando en que tal vez estaba charlando demasiado, Kane frunció los labios y dejó el comentario en el aire sólo para comenzar a mascar una tortita.-
Nicole se quedó parada mirándole y analizando lo que le acababa de decir. Así que… ¿era eso? Su padre había estado utilizando a Kane sólo para matarla? No, estaba segura de que había algo más. Un escalofrío recorrió toda su espalda. ¿Y si éste era el plan de su padre? ¿Y si conseguir que ella secuestrara a Kane era su plan? Negó con la cabeza pensando en que era poco probable. Liol no habría dedicado cuatro días de su vida para advertirla de que si no devolvía a Kane antes del 27 de Mayo, mataría a toda su familia y eso la haría culpable. Tragó saliva, y salió de sus pensamientos. Dejó cuidadosamente su taza de té en la bandeja, y luego se arrodilló quedando cara a cara con su hermano. Apenas unos centímetros los separaban. Sus ojos azules ahora eran fríos y distantes, y su voz tenía un cierto tono oscuro que anunciaba que estaba enfadada.
- Si su idea, o la tuya, es utilizar a quienes ya sabéis… -Nicole tomó al chico por la muñeca, y la apretó- créeme cuando digo que dejará de importarme que eres un crío, porque si tocas un simple cabello de mi familia o de mis amigos, o de alguno de mis aliados… yo misma introduciré mi mano en tu pecho y te arrancaré el corazón mientras estás vivo para que puedas ver cómo te mato. Y luego, y muy posiblemente, se lo entregaré a algún Hellhound para que coma algo fresco. Y si además –añadió- tengo ganas y energía, colgaré tu cabeza del poste más alto de la ciudad para que tu padre pueda verte bien –Hizo una pauta, todavía apretándole más la muñeca al chico, y luego le miró. No se sentía nada bien con la amenaza que acababa de utilizar. Estaba segura de que no le mataría; de que jamás le tocaría un cabello, pero tenía que guardarse las espaldas.- ¿Me has entendido?
El chico tragó saliva pero no llegó a decir nada. Tragó de forma muy lenta la tortita que estaba comiendo y suspiró con cierto alivio cuando Nicole le soltó la muñeca. Le estaba haciendo daño, y no comprendía nada. Su padre le había dicho que su hermana era un ser despreciable que mataba por placer, pero él la había visto con un bebé mientras a él le trasladaban a la estación de policía. Y ahora, le acababa de decir la amenaza más asquerosa que jamás había escuchado. ¿Era ella alguien a quién odiar, realmente? Él haría lo mismo si amenazaran a su familia, aunque con el comentario anterior no se refería a los hijos de su hermana -¡¿sus sobrinos?!-, sino al que parecía ser el jefe del lugar, Richard Hillson. Su padre le había informado de que Richard era un espía doble –además de ser un exportador muy poderoso- y que si conseguía traerle a su lado, él tendría a su madre de vuelta.
- Eres demasiado joven como para jugar a quién dejas vivir y a quién decides asesinar por diversión, Kane. Es un juego que no divierte a nadie y que te llevará a la perdición. Mira –su tono ahora parecía más cálido y suspiraba de forma pesada.- no eres más que un crío con unos poderes que más de uno mataría por tener. Si de verdad quieres ser como Liol, te dejaré marchar pero que sepas que te daré caza y te mataré. Pero si decides… ir por el otro lado, Kane, podemos ayudarte. Podemos darte todo. Liol siempre ha utilizado a sus hijos para llegar al poder. Sólo quería que hiciéramos el trabajo sucio. ¿Te ha explicado alguna vez que consiguió que mi hermana gemela, Claire, causara un accidente que mató a nuestra madre y que casi me mata a mí? ¿Por qué crees que lo hizo, Kane? ¿Por qué mató  a mi madre y me dejó vivir a mí? Para enfadarme y conseguir que me convirtiera en una zorra asesina. ¿Te ha dicho alguna vez que antes de eso me obligó a estar todos los días en el infierno? Quería enseñarme a causar tortura y a soportarla. A matar. A engañar y a derribar a otros demonios. Liol no es más… que un patético ex -guardián con aires de grandeza. Él, Harrison y Steve. Todos son y trabajan igual.
- Steve no ha matado a nadie. –Por fin, el chico habló aunque su vocecilla apenas se escuchó. Nicole lo había observado desde que había comenzado a darle el gran discurso, así que le escuchó. Intentó ocultar su confusión. ¿Kane conocía a Steve? No tenía sentido.-
- Todavía no, y no creo que lo haga. Es el más cobarde de todos.
- Pero me matará a mí si no vuelvo. Y por tu bien, es mejor que me dejes ir. No les gustas, y a mí no me gustas.
- Tampoco me gustas tú –Dijo rápidamente. Ésta vez, su tono fue algo más infantil. Tal vez sí que le gustaba, o tal vez, todavía estaba sorprendida de saber que tenía un hermano secreto.- Además, si te quisieran de verdad, habrían intentado algo y sólo Liol ha estado por aquí. Creo que me tienen miedo. –terminó por sonreír orgullosa de ella misma, y luego se dio media vuelta dirigiéndose a la puerta de la celda. Había decidido que por hoy era suficiente.-
- ¿Cuántos años tienes?
Aquella pregunta la dejó helada. Se dió la vuelta de forma muy lenta y le miró, confusa.
- 27.
- Es raro tener una hermana tan vieja.
La cazadora frunció el ceño todavía mirándole.
- Hermanastra. Medio hermana. –dijo corrigiéndose a sí mismo.-
- Será mejor que comas o no tendrás energía ni para ir al baño.
El chico asintió descolocado. Ninguno de los dos parecía entender qué estaba ocurriendo, así que cuando Nicole volvió a dirigirse hacia la puerta, él suspiró. Alzó la vista al notar que ella le miraba desde fuera de la celda. Un soldado, al que no había visto acercarse desde que ella había entrado en la celda, estaba a su lado.
- Es raro tener un medio hermano tan pequeño también, Kane.
Tras eso, la cazadora salió de la celda sin mirar atrás. Andó de forma muy segura hasta que la celda quedó lejos de ella. Fue entonces cuando apoyó su espalda y su cabeza en una vieja pared y cerró los ojos, respirando de forma agitada.
¿Qué acababa de ocurrir?

Tomó la bandeja con sumo cuidado y torció el gesto a modo de despido. Luego empujó con su hombro derecho el portón de cristal de la cafetería de Senoia y bajó los escalones mientras posaba su vista en el viejo y anticuado edificio de enfrente. Eran las 7AM y el sol ya había comenzado a reflejarse en los portones de la comisaría de la ciudad, lugar al que Nicole se estaba dirigiendo.

Una vez en frente, suspiró y se quedó parada de pie mientras intentaba recuperar un ritmo normal  en su respiración. Cerró los ojos mientras recordaba las luchas internas que había tenido desde hacía poco más de una semana. Cuando Richard fue a Utah a buscarla no volvieron solos. El individuo que la atacó, un crío de apenas 14 años, había vuelto a la ciudad con ellos. Sin su consentimiento, eso era obvio. Durante muchos días escuchó cómo Richard le suplicaba que fuera a ver a su medio hermano y que charlara con él; que no tenían por qué tener una relación normal. La cazadora le había dado muchas vueltas a los comentarios de su esposo, pero es que él no lo comprendía. De un día para otro ella se había se había enterado de que tenía un hermano menor y que éste era algo así como alguien realmente poderoso, y oscuro. Lógico, teniendo el padre que tenía.

Al entrar en la estación de policía, Nicole saludó con la cabeza a un cazador de la OCEU que se hacía cargo de los presos, aunque, por el momento, sólo una celda estaba ocupada: La de Kane.

La cazadora esperó a que el cazador abriera la celda y luego entró. El chico alzó la vista, curioso. Ambos se miraron por poco más de dos minutos, y finalmente ella habló.

- Veo que han añadido un par de cosas a tu… celda. –alzó las cejas mientras depositaba la bandeja del desayuno en una vieja mesa situada a la derecha del chico.- Te he traído el desayuno. No es que quiera premiarte por casi matarme, pero eres demasiado joven y has de crecer. –Hizo una pausa y luego prosiguió. La situación era muy incómoda.- Creo.

El chico alargó un brazo para acercar la mesa a su posición y una vez que hizo eso, observó la bandeja. Era obvio que tenía hambre. Dudoso, la miró.

- Puedes llevártelo todo, no voy a comer nada. Seguro que lo has envenenado.

La cazadora puso los ojos en blanco y se acercó a la mesa a coger su taza de té. Luego se quedó de pie frente al chico y dio varios sorbos a su taza mientras le observaba.

- No he hecho nada para estar en la cárcel. –Espetó.-

- Es posible, pero casi me matas y pude comprobar en mis propias carnes que tus poderes son algo así como oscuros, y no pienso dejar que te acerques a mi gente. Esta celda está reforzada mágicamente para anular tus poderes y evitar que estos se expandan como un puñetero virus al exterior. No te ofendas, pero tu padre es algo así como un gran y despreciable bastardo. No me fío ni de él, ni de sus… creaciones.

- Tú también eres creación suya.

LA cazadora, sorprendida por el comentario, hizo varias muecas para decir algo, aunque terminó por alzar su dedo índice derecho y señalarlo.

- Técnicamente, nunca he hecho nada de lo que me ordenaba o  pedía que hiciera, así que no, no soy su creación. Él sólo puso el esperma, y creo que de milagro. Que quede entre tú y yo.

- Tú no sabes nada de padre –espetó el chico, que ahora estaba sentado al borde de la cama, amenazante- Tú has dedicado tu patética existencia a intentar matarle.

Tras escuchar esas palabras, la cazadora no pudo hacer nada más que reír.

- ¿Matarle? ¿Yo? Chico, qué mal informado estás. De hecho, siempre que he ido a por él ha sido porque ha matado a alguien cercano a mí. Liol no me interesa, Kane. Sólo es un guardián retirado que está intentando salvarse el culo para que Salomón y sus ejércitos no le maten a él primero. Su existencia es patética, y te está llevando por el mismo camino. –Hizo una pausa intentando recuperar el aliento, ya que había hablado muy deprisa, y luego prosiguió- Lo que me lleva a preguntarte QUÉ diablos estáis tramando. Eres joven y todavía podemos hacer algo contigo. Qué quiere de ti.

- Seguramente lo mismo que quieres tú. Me has encerrado en una celda para qué, ¿para daros poder a ti y a tus patéticos amigos? Tsk.

Durante un par de minutos ninguno de ellos habló. Se miraron fijamente a los ojos, odiándose más todavía. Tal vez estaban destinados a no tener relación alguna. Sin embargo, Kane comenzó a comerlo que todavía confundió más a la cazadora.

- Yo tuve más poder que nadie en la Tierra por más de 24 años, Kane. He visto y vivido todo lo malo y todo lo bueno que dicho poder me daba. ¿Por qué querría yo tu poder? ¿O a tí, que no eres más que un peón de mi padre?

- Para no utilizar a… -como pensando en que tal vez estaba charlando demasiado, Kane frunció los labios y dejó el comentario en el aire sólo para comenzar a mascar una tortita.-

Nicole se quedó parada mirándole y analizando lo que le acababa de decir. Así que… ¿era eso? Su padre había estado utilizando a Kane sólo para matarla? No, estaba segura de que había algo más. Un escalofrío recorrió toda su espalda. ¿Y si éste era el plan de su padre? ¿Y si conseguir que ella secuestrara a Kane era su plan? Negó con la cabeza pensando en que era poco probable. Liol no habría dedicado cuatro días de su vida para advertirla de que si no devolvía a Kane antes del 27 de Mayo, mataría a toda su familia y eso la haría culpable. Tragó saliva, y salió de sus pensamientos. Dejó cuidadosamente su taza de té en la bandeja, y luego se arrodilló quedando cara a cara con su hermano. Apenas unos centímetros los separaban. Sus ojos azules ahora eran fríos y distantes, y su voz tenía un cierto tono oscuro que anunciaba que estaba enfadada.

- Si su idea, o la tuya, es utilizar a quienes ya sabéis… -Nicole tomó al chico por la muñeca, y la apretó- créeme cuando digo que dejará de importarme que eres un crío, porque si tocas un simple cabello de mi familia o de mis amigos, o de alguno de mis aliados… yo misma introduciré mi mano en tu pecho y te arrancaré el corazón mientras estás vivo para que puedas ver cómo te mato. Y luego, y muy posiblemente, se lo entregaré a algún Hellhound para que coma algo fresco. Y si además –añadió- tengo ganas y energía, colgaré tu cabeza del poste más alto de la ciudad para que tu padre pueda verte bien –Hizo una pauta, todavía apretándole más la muñeca al chico, y luego le miró. No se sentía nada bien con la amenaza que acababa de utilizar. Estaba segura de que no le mataría; de que jamás le tocaría un cabello, pero tenía que guardarse las espaldas.- ¿Me has entendido?

El chico tragó saliva pero no llegó a decir nada. Tragó de forma muy lenta la tortita que estaba comiendo y suspiró con cierto alivio cuando Nicole le soltó la muñeca. Le estaba haciendo daño, y no comprendía nada. Su padre le había dicho que su hermana era un ser despreciable que mataba por placer, pero él la había visto con un bebé mientras a él le trasladaban a la estación de policía. Y ahora, le acababa de decir la amenaza más asquerosa que jamás había escuchado. ¿Era ella alguien a quién odiar, realmente? Él haría lo mismo si amenazaran a su familia, aunque con el comentario anterior no se refería a los hijos de su hermana -¡¿sus sobrinos?!-, sino al que parecía ser el jefe del lugar, Richard Hillson. Su padre le había informado de que Richard era un espía doble –además de ser un exportador muy poderoso- y que si conseguía traerle a su lado, él tendría a su madre de vuelta.

- Eres demasiado joven como para jugar a quién dejas vivir y a quién decides asesinar por diversión, Kane. Es un juego que no divierte a nadie y que te llevará a la perdición. Mira –su tono ahora parecía más cálido y suspiraba de forma pesada.- no eres más que un crío con unos poderes que más de uno mataría por tener. Si de verdad quieres ser como Liol, te dejaré marchar pero que sepas que te daré caza y te mataré. Pero si decides… ir por el otro lado, Kane, podemos ayudarte. Podemos darte todo. Liol siempre ha utilizado a sus hijos para llegar al poder. Sólo quería que hiciéramos el trabajo sucio. ¿Te ha explicado alguna vez que consiguió que mi hermana gemela, Claire, causara un accidente que mató a nuestra madre y que casi me mata a mí? ¿Por qué crees que lo hizo, Kane? ¿Por qué mató  a mi madre y me dejó vivir a mí? Para enfadarme y conseguir que me convirtiera en una zorra asesina. ¿Te ha dicho alguna vez que antes de eso me obligó a estar todos los días en el infierno? Quería enseñarme a causar tortura y a soportarla. A matar. A engañar y a derribar a otros demonios. Liol no es más… que un patético ex -guardián con aires de grandeza. Él, Harrison y Steve. Todos son y trabajan igual.

- Steve no ha matado a nadie. –Por fin, el chico habló aunque su vocecilla apenas se escuchó. Nicole lo había observado desde que había comenzado a darle el gran discurso, así que le escuchó. Intentó ocultar su confusión. ¿Kane conocía a Steve? No tenía sentido.-

- Todavía no, y no creo que lo haga. Es el más cobarde de todos.

- Pero me matará a mí si no vuelvo. Y por tu bien, es mejor que me dejes ir. No les gustas, y a mí no me gustas.

- Tampoco me gustas tú –Dijo rápidamente. Ésta vez, su tono fue algo más infantil. Tal vez sí que le gustaba, o tal vez, todavía estaba sorprendida de saber que tenía un hermano secreto.- Además, si te quisieran de verdad, habrían intentado algo y sólo Liol ha estado por aquí. Creo que me tienen miedo. –terminó por sonreír orgullosa de ella misma, y luego se dio media vuelta dirigiéndose a la puerta de la celda. Había decidido que por hoy era suficiente.-

- ¿Cuántos años tienes?

Aquella pregunta la dejó helada. Se dió la vuelta de forma muy lenta y le miró, confusa.

- 27.

- Es raro tener una hermana tan vieja.

La cazadora frunció el ceño todavía mirándole.

- Hermanastra. Medio hermana. –dijo corrigiéndose a sí mismo.-

- Será mejor que comas o no tendrás energía ni para ir al baño.

El chico asintió descolocado. Ninguno de los dos parecía entender qué estaba ocurriendo, así que cuando Nicole volvió a dirigirse hacia la puerta, él suspiró. Alzó la vista al notar que ella le miraba desde fuera de la celda. Un soldado, al que no había visto acercarse desde que ella había entrado en la celda, estaba a su lado.

- Es raro tener un medio hermano tan pequeño también, Kane.

Tras eso, la cazadora salió de la celda sin mirar atrás. Andó de forma muy segura hasta que la celda quedó lejos de ella. Fue entonces cuando apoyó su espalda y su cabeza en una vieja pared y cerró los ojos, respirando de forma agitada.

¿Qué acababa de ocurrir?



@ 4 days ago

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IF YOU GUYS NEED SOMEONE TO DO SOMETHING STUPID, YOU KNOW WHERE TO FIND ME
from Christopher just yelled this downstairs to his sisters and friends.


@ 5 days ago

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“Hmm, you got bangs, I see.” - Rick Hillson, 12 years into our relationship. 



@ 1 week ago

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Dat ass and those eyes. #my2montholdissupercute

Dat ass and those eyes. #my2montholdissupercute



@ 1 week ago

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How I Met My Husband
Hospital beds are awful, but being brutally injured with no bed and not having a proper hospital is way worse. Richard was outside… being the leader, for sure, as he now is THE boss. The effect of the painkillers disappeared twenty minutes ago, and I was bored. Thanks God Cassie, one of the injured x-men, was with me. She was freaking out –she lost so much blood- so she basically spent the entire afternoon asking me questions. I’m not into storytelling, but I was drugged so I didn’t care. Suck it, super-bitch-voice-inside-my-head.

- So… how did you two meet? You and Mr. Hillson?

- Hah, that’s actually the first time someone has asked me that. And I’d like to say that it was –and still is, a good and a romantic love story, but it wasn’t. I met him when I was 13 and he was 17. It was around that age that I learned that my mother had died, so I was forced to stay with my godmother –someone I had no idea existed. So, yeah, I flew from Ireland to Los Angeles and lived with her. Her name was Deirdre, and she was a real badass. She was my mother’s BFF. They were friends since college and met through friends. If I remember well, she told me they actually were in a wiccan group and they both were… er, witches, so you know. Anyway. The story, yes.

- Your lost your mother at such a young age… That’s sad.

- Yeah, but Josh and I freed her and his mother from Hell 7 years ago, so it’s okay. I guess. I mean, it was though growing up without your mother and knowing that your father was a real asshole, and that your twin sister joined forces with him just to murder you. And yes, my life has always been sad. SO… hmm, yes, back to the story. I moved in in summer and I had no friends. I have never been that kind of person, you know? I was such a loner.  My entire summer consisted on learning astrology and battling with Deirdre ‘cause I never wanted to go outside and I honestly didn’t want to have any friends. After school started, Richard was heading to college. Standford. Yep. His little brother Kyle and I were at the same class so I guess that’s really how I knew about him. Richard was this super handsome and super popular guy in high school. He’d play football and basketball and he was the captain, and everybody seemed to love him instantly. I, on the other hand, didn’t. Kyle made a pass at me just right before Christmas one day at the church. Deidre forced me to go every weekend. It was disturbing. Kyle wanted to kiss me and he tried in front of every single student of our HS. It was sooo awkward! Of course, everybody talked about that for the next months. Richard had heard, and I can tell you the boy was amused.

- OMG, his brother, your now brother-in-law, made a pass at you?! Awkward!

- Indeed! Though, there’s a fun fact: My BFF Stella, who just happens to be married to Kyle now, dated Richard for a couple months so… yeaah, awkward.

- I can’t imagine your Christmas dinners!

- We have lots and lots of fun.

- So, come on, I wanna know more!

- Well, just right after Christmas, I saw Richard. It was weird ‘cause he was supposed to be attending his classes in college, but he wasn’t. And I remember Kyle wasn’t attending his classes either. I thought he was being homeschooled. It was around January that one of our teachers told us that Kyle was missing. It was such a shock. It was when Richard was transferred to UCLA, so he could be with his mother –his father was out of the picture, too-.

- You both really had a lot of things in common…

-More than you could imagine, but also we had nothing in common. It was weird. So, anyway. I remember that I was being bullied by one of his [Richard’s] friends at the time. Deidre bought me seven bags ‘cause this guy kept robbing me. Such an arse. So, one day, around June, I was sitting in the porsche listening to Radiohead and reading a book. I was wearing my favorite-but-also-only mini-dress I had, and wearing vans. I don’t even know why but I closed the book and then I saw him. Right there, in front of me. He was wearing a Red Sox t-shirt, jeans and vans. He was dreamy. His eyes were glazing and he looked kinda sad. I studied him for like, 5 minutes, and then asked him what was he doing. He showed me my stolen bags and gave them to me. You know, having this handsome and older guy in my house was everything but normal. I was so nervous and awkward. I mean, I had never had a boyfriend or a male friend and I had never been kissed, but I liked him. I guess I found him amazing because although he was always with his friends he seemed lonely. He then sat by my side and asked me about my mother and about how I felt, and then he asked me if I missed her.

- Oh?

- That was my first reaction, too. So… I told him that indeed, I did miss my mother and that I’d tell him a secret: That I used to cry every night until I felt asleep but that I knew she was with me the whole time. He smiled me back. He had the most beautiful smile. That made me smile too, and I never smiled before. Or… well, at least since my mother died. And then, he hugged me. I don’t know if it was because he was handsome or vulnerable or just lonely, but I hugged him back. We hugged for more than 20 minutes and then he left.

The rest it’s another story. After that day, we became close friends. He knew I didn’t like to talk about me, so he kind of forced me to answer his questions every time we saw each other. And that worked out well for him for about two, three years.

- Charming!

- Indeed, ha! He was much older than me, so  we used to hang out every weekend. He was in college and I was in HS, he stayed at his mother’s and we didn’t have friends in common. There was so much distance between us. I’ve never been a girlie girl either, so when we hung out it was all about sports in general. Then I was like, 16 and I remember myself thinking that maybe, just maybe, I was in love with him. It took me a long while to realize that and once I did…

- Awww. What happened? Did you told him? Did you tell him you loved him?

- Actually, I was at his place ready to tell him that I loved him. But then, once I was inside he told me that he had just lost his virginity with some cheerleader. I was so mad. Stopped seeing him for weeks.

- Duh. What happened next? Does that mean that you lost yours to him?

- Yes, he was my first and I’ve only been with two men, so. And, uhm, I started seeing this guy from his team just to make him jealous. We spent two months doing that, just like fools! Then I heard he dumped the cheerleader and I wasn’t really into the other guy either, so I dumped him, too. Then, one of our friends just said, and I’m quoting him: “What the fuck are you two doing? JESUS FUCKING CHRIST. You two are in love with each other. Not that you’re meant to be, but just fuck already”. Richard and I looked at each other and we just… knew. We started dating thanks to Ben and his so-fucked-up-wisdom. I mean, I was kissed for the first time that very same day. We started having dates after that kiss. I was 16 and I just needed him. He was the light I needed to eclipse my darkness. He was like a drug. And he was my friend —one I didn’t even wanted in the first place. He had no idea of what I was at the time, and that was what forced me to break up with him a year later. That’s another whole story, but I was trying to safe his life. So… that’s our story. I think our first real date was at my prom. He practically forced me to attend my own prom.

- NO WAY!

- YES. He showed up at my house with a dress in a box, wearing a tuxedo. He looked so hot I couldn’t say no. We were really close and we helped each other when everything went from crap to total shit-storm. Deidre died two months later and Richard’s mother tried to sabotage our relationship. She tried real hard. But… ah, well. Now it’s another story. We’re married, we have three kids together and I love him more than he can imagine. I need him like I need air. Someone told me once “It was so obvious you both were meant to be together. Richard made the music, and you just danced to it”. And that person was right. That’s how we roll, baby.

- Well, I’m glad to know that now. You two are so much into each other. It’s refreshing, you know? He’s so dreamy and bossy, and cute. Every girl here loves him. You’re lucky.

- I am, yes.

- I can imagine you both at the age of 80 and surrounded by your grandchildren. Too cute.

- I can, too. And I wish I can see that very same scene when we’re older. You know, I’m trying really hard to not die these days.

- I can see that.

- So, what’s next for you two?

- I don’t know. I have planned something we could do before heading to Washington, and I really hope he says yes to that. After that I just hope we kick some ass and finish this fucking war alive.

- I heard you kicked some these past days.

- Actually, I was kicked but it’s okay. I’m a champion.

- That you are.

- Well, I try.

- I’m alive because your husband saved me.

- He did, eh? He’s just that good.

- That he is.

- God, I want morfine.

- We should get wasted.

- I second that.



@ 2 weeks ago

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richardxhillson:

PARTE 2Sus ojos miraban el parpadeo de la pantalla, intentaba seguir la señal del gps de su mujer, pero era débil por no decir nula. Aunque avanzase ensimismado no había pasado por alto el desastre que le rodeaba, varios edificios habían sido sacudidos por explosiones y ahora, se acercaba a una zona que él llamaría zona de impacto. Aquellos coches estaban prácticamente destrozados, algo había atravesado la carrocería y los había dejado literalmente divididos en dos. Algo más allá vio la misma marca en dos edificios.Y quizá no reconociese la causa en su papel de soldado, pero si lo lograba con su experiencia como cazador. Ese era un impacto sobrenatural.Con cuidado y algo temeroso pero convencido cruzó aquél edificio abandonado y acabó saliendo por otro agujero para acabar adentrándose en el segundo. Miró la pantalla de su rastreador. La señal crecía allí, estaba a pocos metros de Nik, según aquél aparato.-¿Nik? -preguntó, alzando la mirada. Esquivó varios escombros y apenas perdió el equilibrio al desestabilizarse una lámina de cemento, mascullando una maldición. Nuevamente tragó saliva, había sangre en el suelo. Se acercó y se agazapó pasando los dedos por aquellas manchas. Estaba seca, así que no era muy reciente.. No era una buena señal. Su ceño se arrugó al ver sobresalir algo bajo unos escombros, y estiró la mano atrapándolo. Un teléfono. El teléfono de Nik. Se lo llevó a los labios y tensó la mandíbula. No. De ninguna manera. Nik no estaba muerta.Nicole movió la cabeza de un lado a otro de una forma débil. Le había parecido escuchar una voz. Abrió los ojos y parpadeó varias veces para ver cúal era la situación actual. Era casi mediodía, o eso intuía. Nunca se le había dado realmente bien lo de saber la hora por el sol o la temperatura. Negando con la cabeza, se giró para ver si el chico seguía a su lado. Sí, allí estaba. Todavía KO. No pudo evitar sonreír un poco mientras recordaba cómo lo había sacado del edificio. Le había costado horrores arrastrarlo hasta el edificio donde se encontraban ahora,l pero estaba satisfecha porque nadie les había encontrado.Fue entonces cuando las voces lejanas de una conversación sacaron de sus pregarias al cazador, quién se puso en pie desenfundando su ligera 9mm y avanzó hasta apoyar la espalda contra una de las paredes, moviéndose hacia su derecha paso a paso y con cuidado, evitando ser visto. Las voces venían de la calle de aquél edificio.-Tienen que estar cerca, estaba herida, no puede haber ido tan lejos -decía un hombre de unos treinta y tantos, rubio y con barba, y con toda la mala fe pateó unos cuantos escombros -Maldición, si no encontramos a ese mocoso van a cortarnos en pedazos y a servirnos como cena para los hellhounds.-Le encontraremos, tu negatividad me irrita compañero -dijo el otro.Richard arrugó apenas la nariz al encoger su expresión en totalidad y sostuvo el mango de la pistola con ambas manos. Hellhounds, era todo lo que necesitaba para saber que eran demonios. ¿Demonios a las afueras de Ritchfield? No le cuadraba, quizá se estuviese cociendo algo grande cerca, pero no era su prioridad en ese momento, su objetivo era encontrar a Nik con vida y volver a Senoia. Tanteó con sus pies sobre las piedrecillas para que ningún pequeño ruido le delatase y puso oído otra vez.-Aquí hay sangre -escuchó hablar a uno de aquellos dos otra vez -Mira. Es un rastro.. Tiene que estar aquí. Vamos.Nicole estaba sentada con la espalda contra la pared. Ya estaba intentando levantarse cuando escuchó las voces, así que tragó y se ayudó de sus brazos para poder levantarse. Tardó lo suyo, pero finalmente lo hizo. Había encontrado su arco junto al joven que había intentado hacerle daño, así que una vez en pie, lo recogió del suelo y lo sujetó con su mano izquierda. Observó al chico viendo que todavía estaba inconsciente, y luego asomó su rostro por un ventanal que estaba destrozado. Desvió su mirada a lo que la noche anterior había sido asfalto y vio el rastro de sangre. Su sangre. Volvió a tragar saliva. Si la encontraban así…. No, no quería ni pensarlo.-¿A qué estás esperando? -interrogó uno de los demonios al otro, arrugando el ceño inquisitivamente.-¿A qué estoy esperando? Esa tía causa infartos con un pestañeo, es evidente a qué estoy esperando. No quiero volver al infierno, acabo de venir.-¿Te vas a poner en plan nenaza ahora? Ya has escuchado las órdenes de Xemnas, ese niño es importante para él y no podemos dejarle escapar, mucho menos con su hermana. ¿Lo entiendes?El ceño de Richard que seguía atento tras aquella pared se arrugó de inmediato. ¿Hermana? ¿Hablaban de Nik? ¿Y quién era ese mocoso? Basta de perder tiempo, debía de hacer algo.Sopló por entre sus labios fruncidos y empezó a contar para sus adentros. Tres. Alzó la pistola. Dos. Dio un paso a su derecha. Uno. Salió de su escondite y apretó el gatillo en cuanto pudo apuntar a uno de los dos enemigos, acertando a su cabeza. Al ver al otro darse la vuelta rápidamente giró algo su mano para apuntarle a él, pero no tuvo tiempo. El demonio le lanzó como trapo contra unos escombros y enarcó su espalda al caer por el terrible golpe, como si así fuese a aliviar el dolor.Al escuchar los disparos, asomó todavía más la cabeza. No conseguía ver quién era. Aún así, dió media vuelta y todavía sujetando su arco, colocó una flecha en el mismo. Una vez hecho eso, salió de su escondite -no sin antes tomar aire. Lo dejó escapar entre sus labios, y luego se adelantó por el pavimento con el arco en posición.Aún en el suelo, Richard estiró el cuello para ver al demonio, descubriendo que estaba dándole la espalda, otra cosa había llamado suficiente su atención como para olvidarle a él. Llevó la mano a su cinturón y sacó de la funda su cuchillo de caza, lanzándolo hacia el demonio. Se clavó en su espalda y apretó los dientes cuando gritó, levantándose no sin antes recoger su 9mm del suelo. Avanzó cuando el demonio cayó de rodillas y aunque en principio quiso concentrarse solamente él, no pudo evitar notar esa otra figura algo más adelante. Abrió grande los ojos y se distrajo inevitablemente. ¿Nik?-Nik -murmuró.El demonio volvió a proferir un grito, esta vez al expulsar su esencia de aquél recipiente, abandonándolo malherido en el suelo, dejándolo tirado como un objeto de usar y desechar. Tras ver toda la escena, Nicole no hizo más que avanzar. Lentamente, pero lo hizo. Al ver a Richard decidió bajar el arco, aunque no dijo nada. Notaba una punzada en el pecho y ya no sabía si se estaba muriendo o de si dicha punzada era porque se alegraba tanto de ser a su esposo que dolía. Tal vez fueran ambas.-Rick -murmuró con cierto tono de alivio.-Dios -Richard miró a su alrededor antes de decidir guardar su pistola y avanzó en un trote hacia su mujer, tomándola de la cintura para sostenerla, saltaba a la vista que estaba gravemente herida, no sabía hasta que punto y quizá, no quería saber hasta qué punto si quiera -Gracias a dios -subió las manos a sus mejillas y dejó su frente contra la suya, besando apenas sus labios dulcemente pero con desesperación -Te tengo, te tengo. Estás bien.Nicole abrazó como pudo a su esposo pero no dijo nada. Creía de verdad que todo esto era una alucinación. Se limitó a pasar sus dedos por el cabello de él.-Te han destrozado -tuvo que decir el cazador entre dientes, y alejarse de ella temiendo romper algún hueso que estuviese en la cuerda floja -Sostente de mi, vamos -se pasó un brazo de Nik por sobre los hombros para ayudarla a caminar -Tenemos que ir hacia el helicóptero, esta es una zona demasiado hostil, no conseguiremos nada solos.-Es-estoy bien, Richard. Richard -repitió -Estoy… bien. Él, el chico… el de los ojos azules -informó señalando hacia su escondite -Hay que cogerle.-¿Es tu hermano? -preguntó ante aquella información, enarcando las cejas -¿Desde cuando tienes un hermano pequeño? -y renfunfuñando algo inentendible giró para dirigirse hacia dónde señalaba Nik, procurando esquivar todos los escombros para no tropezarse.La cazadora frunció el ceño, y siguió a su esposo de forma bastante torpe.-¿Mi qué?-Ah. No lo sabías -Rick frunció los labios y asintió como si estuviese pasando del tema -Pues que bien. Cagándola como siempre, yo en mi racha -la dejó contra uno de los pilares del edificio una vez dentro, con cuidado, y en cuanto localizó al chiquillo inconsciente se acercó a él -¿Le has dado una paliza y le has secuestrado como medio de intercambio por si te rodeaban? -preguntó, mirando a Nik mientras cargaba al chico en brazos -No me culpes por sugerirlo.Todavía de pie y con una mano en el pecho, observó todos los movimientos de Richard. Una vez que éste hubo cogido al chico, le miró a él. ¿Su hermano? ¿Estaba de broma? ¿Qué demonios…?-En… realidad él me ha hecho esto, así que lo veo bastante justo.-¿Que él te ha hecho…? -tragó saliva antes de acabar de formular su pregunta y miró al niño con el ceño fruncido -Nice -enarcó las cejas y se olvidó a concentrarse en el objetivo; helicóptero, Senoia. Ya tendría tiempo para volverse loco más tarde, que ocurriría, sin duda. Ocurriría -Vamos nena -la esperó para que pudiese pasar un brazo por encima de sus hombros.SACRED BLOOD | SEASON ONE

richardxhillson:

PARTE 2

Sus ojos miraban el parpadeo de la pantalla, intentaba seguir la señal del gps de su mujer, pero era débil por no decir nula. Aunque avanzase ensimismado no había pasado por alto el desastre que le rodeaba, varios edificios habían sido sacudidos por explosiones y ahora, se acercaba a una zona que él llamaría zona de impacto. Aquellos coches estaban prácticamente destrozados, algo había atravesado la carrocería y los había dejado literalmente divididos en dos. Algo más allá vio la misma marca en dos edificios.
Y quizá no reconociese la causa en su papel de soldado, pero si lo lograba con su experiencia como cazador. Ese era un impacto sobrenatural.
Con cuidado y algo temeroso pero convencido cruzó aquél edificio abandonado y acabó saliendo por otro agujero para acabar adentrándose en el segundo. Miró la pantalla de su rastreador.
La señal crecía allí, estaba a pocos metros de Nik, según aquél aparato.
-¿Nik? -preguntó, alzando la mirada. Esquivó varios escombros y apenas perdió el equilibrio al desestabilizarse una lámina de cemento, mascullando una maldición.
Nuevamente tragó saliva, había sangre en el suelo. Se acercó y se agazapó pasando los dedos por aquellas manchas. Estaba seca, así que no era muy reciente.. No era una buena señal. Su ceño se arrugó al ver sobresalir algo bajo unos escombros, y estiró la mano atrapándolo. Un teléfono. El teléfono de Nik. Se lo llevó a los labios y tensó la mandíbula.
No. De ninguna manera. Nik no estaba muerta.
Nicole movió la cabeza de un lado a otro de una forma débil. Le había parecido escuchar una voz. Abrió los ojos y parpadeó varias veces para ver cúal era la situación actual. Era casi mediodía, o eso intuía. Nunca se le había dado realmente bien lo de saber la hora por el sol o la temperatura. Negando con la cabeza, se giró para ver si el chico seguía a su lado. Sí, allí estaba. Todavía KO. No pudo evitar sonreír un poco mientras recordaba cómo lo había sacado del edificio. Le había costado horrores arrastrarlo hasta el edificio donde se encontraban ahora,l pero estaba satisfecha porque nadie les había encontrado.
Fue entonces cuando las voces lejanas de una conversación sacaron de sus pregarias al cazador, quién se puso en pie desenfundando su ligera 9mm y avanzó hasta apoyar la espalda contra una de las paredes, moviéndose hacia su derecha paso a paso y con cuidado, evitando ser visto.
Las voces venían de la calle de aquél edificio.
-Tienen que estar cerca, estaba herida, no puede haber ido tan lejos -decía un hombre de unos treinta y tantos, rubio y con barba, y con toda la mala fe pateó unos cuantos escombros -Maldición, si no encontramos a ese mocoso van a cortarnos en pedazos y a servirnos como cena para los hellhounds.
-Le encontraremos, tu negatividad me irrita compañero -dijo el otro.
Richard arrugó apenas la nariz al encoger su expresión en totalidad y sostuvo el mango de la pistola con ambas manos. Hellhounds, era todo lo que necesitaba para saber que eran demonios. ¿Demonios a las afueras de Ritchfield? No le cuadraba, quizá se estuviese cociendo algo grande cerca, pero no era su prioridad en ese momento, su objetivo era encontrar a Nik con vida y volver a Senoia. Tanteó con sus pies sobre las piedrecillas para que ningún pequeño ruido le delatase y puso oído otra vez.
-Aquí hay sangre -escuchó hablar a uno de aquellos dos otra vez
-Mira. Es un rastro.. Tiene que estar aquí. Vamos.
Nicole estaba sentada con la espalda contra la pared. Ya estaba intentando levantarse cuando escuchó las voces, así que tragó y se ayudó de sus brazos para poder levantarse. Tardó lo suyo, pero finalmente lo hizo. Había encontrado su arco junto al joven que había intentado hacerle daño, así que una vez en pie, lo recogió del suelo y lo sujetó con su mano izquierda. Observó al chico viendo que todavía estaba inconsciente, y luego asomó su rostro por un ventanal que estaba destrozado.
Desvió su mirada a lo que la noche anterior había sido asfalto y vio el rastro de sangre. Su sangre. Volvió a tragar saliva. Si la encontraban así…. No, no quería ni pensarlo.
-¿A qué estás esperando? -interrogó uno de los demonios al otro, arrugando el ceño inquisitivamente.
-¿A qué estoy esperando? Esa tía causa infartos con un pestañeo, es evidente a qué estoy esperando. No quiero volver al infierno, acabo de venir.
-¿Te vas a poner en plan nenaza ahora? Ya has escuchado las órdenes de Xemnas, ese niño es importante para él y no podemos dejarle escapar, mucho menos con su hermana. ¿Lo entiendes?
El ceño de Richard que seguía atento tras aquella pared se arrugó de inmediato. ¿Hermana? ¿Hablaban de Nik? ¿Y quién era ese mocoso? Basta de perder tiempo, debía de hacer algo.
Sopló por entre sus labios fruncidos y empezó a contar para sus adentros. Tres. Alzó la pistola. Dos. Dio un paso a su derecha. Uno. Salió de su escondite y apretó el gatillo en cuanto pudo apuntar a uno de los dos enemigos, acertando a su cabeza. Al ver al otro darse la vuelta rápidamente giró algo su mano para apuntarle a él, pero no tuvo tiempo. El demonio le lanzó como trapo contra unos escombros y enarcó su espalda al caer por el terrible golpe, como si así fuese a aliviar el dolor.
Al escuchar los disparos, asomó todavía más la cabeza. No conseguía ver quién era. Aún así, dió media vuelta y todavía sujetando su arco, colocó una flecha en el mismo.
Una vez hecho eso, salió de su escondite -no sin antes tomar aire. Lo dejó escapar entre sus labios, y luego se adelantó por el pavimento con el arco en posición.
Aún en el suelo, Richard estiró el cuello para ver al demonio, descubriendo que estaba dándole la espalda, otra cosa había llamado suficiente su atención como para olvidarle a él. Llevó la mano a su cinturón y sacó de la funda su cuchillo de caza, lanzándolo hacia el demonio. Se clavó en su espalda y apretó los dientes cuando gritó, levantándose no sin antes recoger su 9mm del suelo. Avanzó cuando el demonio cayó de rodillas y aunque en principio quiso concentrarse solamente él, no pudo evitar notar esa otra figura algo más adelante. Abrió grande los ojos y se distrajo inevitablemente. ¿Nik?
-Nik -murmuró.
El demonio volvió a proferir un grito, esta vez al expulsar su esencia de aquél recipiente, abandonándolo malherido en el suelo, dejándolo tirado como un objeto de usar y desechar.
Tras ver toda la escena, Nicole no hizo más que avanzar. Lentamente, pero lo hizo. Al ver a Richard decidió bajar el arco, aunque no dijo nada. Notaba una punzada en el pecho y ya no sabía si se estaba muriendo o de si dicha punzada era porque se alegraba tanto de ser a su esposo que dolía. Tal vez fueran ambas.
-Rick -murmuró con cierto tono de alivio.
-Dios -Richard miró a su alrededor antes de decidir guardar su pistola y avanzó en un trote hacia su mujer, tomándola de la cintura para sostenerla, saltaba a la vista que estaba gravemente herida, no sabía hasta que punto y quizá, no quería saber hasta qué punto si quiera -Gracias a dios -subió las manos a sus mejillas y dejó su frente contra la suya, besando apenas sus labios dulcemente pero con desesperación -Te tengo, te tengo. Estás bien.
Nicole abrazó como pudo a su esposo pero no dijo nada. Creía de verdad que todo esto era una alucinación. Se limitó a pasar sus dedos por el cabello de él.
-Te han destrozado -tuvo que decir el cazador entre dientes, y alejarse de ella temiendo romper algún hueso que estuviese en la cuerda floja -Sostente de mi, vamos -se pasó un brazo de Nik por sobre los hombros para ayudarla a caminar -Tenemos que ir hacia el helicóptero, esta es una zona demasiado hostil, no conseguiremos nada solos.
-Es-estoy bien, Richard. Richard -repitió -Estoy… bien. Él, el chico… el de los ojos azules -informó señalando hacia su escondite -Hay que cogerle.
-¿Es tu hermano? -preguntó ante aquella información, enarcando las cejas -¿Desde cuando tienes un hermano pequeño? -y renfunfuñando algo inentendible giró para dirigirse hacia dónde señalaba Nik, procurando esquivar todos los escombros para no tropezarse.
La cazadora frunció el ceño, y siguió a su esposo de forma bastante torpe.
-¿Mi qué?
-Ah. No lo sabías -Rick frunció los labios y asintió como si estuviese pasando del tema -Pues que bien. Cagándola como siempre, yo en mi racha -la dejó contra uno de los pilares del edificio una vez dentro, con cuidado, y en cuanto localizó al chiquillo inconsciente se acercó a él -¿Le has dado una paliza y le has secuestrado como medio de intercambio por si te rodeaban? -preguntó, mirando a Nik mientras cargaba al chico en brazos -No me culpes por sugerirlo.
Todavía de pie y con una mano en el pecho, observó todos los movimientos de Richard. Una vez que éste hubo cogido al chico, le miró a él. ¿Su hermano? ¿Estaba de broma? ¿Qué demonios…?
-En… realidad él me ha hecho esto, así que lo veo bastante justo.
-¿Que él te ha hecho…? -tragó saliva antes de acabar de formular su pregunta y miró al niño con el ceño fruncido -Nice -enarcó las cejas y se olvidó a concentrarse en el objetivo; helicóptero, Senoia. Ya tendría tiempo para volverse loco más tarde, que ocurriría, sin duda. Ocurriría -Vamos nena -la esperó para que pudiese pasar un brazo por encima de sus hombros.

SACRED BLOOD | SEASON ONE




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PISTOLS AT DAWN, PART III

Comenzó a mover sus párpados de forma caótica y desorganizada. Intentó abrirlos varias veces, pero el cansancio pudo con ella. Finalmente, y tras lo que parecía una eternidad, Nicole abrió los ojos. Mantuvo la mirada perdida por un par de minutos mientras su sentido de la vista se acostumbraba a la oscuridad del lugar. ¿Dónde estaba? ¿Y qué había… —? Right. Dick y Carson. El helicóptero. Terminator. La explosión. Las siluetas. Todos esos recuerdos e imágenes le venían a la memoria a la vez. Se pasó la mano por la frente y notó que estaba fría. En realidad, estaba congelada. ¿Cuánto tiempo había estado así? Intentó levantarse, pero no pudo. Sus esfuerzos se detuvieron cuando una de las dos voces que había escuchado después de que la lanzaran como si fuera una simple muñeca de trapo, alzaba la voz.

- Eh, eh, ¡mira! ¡Está viva! ¡La muy zorra sigue viva!

- ¡Callad! Id con el jefe. –Rugió otra voz.

La cazadora pudo escuchar como una vieja puerta de madera chirriaba anunciando que la cerraban. Dos voces se alejaban discutiendo. Nicole no pudo centrar su atención en el diálogo de las otras dos voces, ya que unos pasos anunciaban que el tipo que había rugido segundos atrás se estaba acercando a ella. Intentó levantarse, pero no pudo.

- Buenos días, princesa. –Aquél tipo, de poco más de treinta años, gordo y sudoroso, acercó su boca hasta el rostro de Nicole y alcanzó a darle un beso en la mejilla. La cazadora apartó la cara, y fue cuando el tipo misterioso puso ambas manos sobre los hombros de Nicole y la miró directamente a los ojos. Parpadeó dos veces y sus ojos se tornaron negros. “Oh no”, pensó Nicole. Tragó saliva intentando que el tipo no la viera asustada. Pero… ¿estaba asustada? Tal vez no. ¿Angustiada? Sí. No podía moverse. Estaba demasiado cansada.- Sí… veo que me reconoces. Y yo te reconozco a ti, sí… -su tono se fue volviendo cada vez más embaucador. Mientras hablaba, la cazadora podía notar como las manos de ese grasiento bastardo acariciaban su abdomen. Sí, le conocía.- Qué grata sorpresa. Verás, estaba aquí haciendo negocios con unos amigos y hemos escuchado explosiones. “¿Quién será?”, me pregunté. Salí, y te ví en el suelo tirada. Nikki, no cambiarás nunca. Y eso me gusta, no creas que digo lo contrario. –Tras remarcar ese “me gusta”, posó sus manos en la pechera de la cazadora y comenzó a desabrochar los tres primeros botones- ¿Recuerdas esto? Estabas demasiado cansada cuando me tocó a m—.

Silencio. Eso fue todo lo que se escuchó después de que el tipejo le desabrochara el uniforme. Pruslas. Le había reconocido fácilmente. Pruslas era uno de los poderosos Duques infernales. Le conocía bien porque Pruslas había trabajado en ocasiones con su padre, Liol. Además, fue uno de los que la violó hace poco más de 9 años.

Respiró profundamente mientras intentaba empujar el cuerpo humano que había habitado Pruslas hasta ahora. Le había partido el cuello, y aunque eso significaba que Pruslas no estaba muerto, le daría unos valiosos minutos para huir. Y fue por eso que una vez que lo dejó caer al suelo, se puso a cuatro gatas mientras buscaba una pared para poder levantarse. Tras mucho esfuerzo lo consiguió. Se tambaleó un poco, pues se encontraba mareada. Su cuerpo le dolía horrores, parecía que la habían atropellado más de tres camiones cisterna. Uno encima del otro. O esa era la única comparación

Abrió la puerta de forma lenta para que ésta no hiciera ruido. Una vez que la hubo abierto, comenzó a bajar las escaleras metálicas de lo que parecía un almacén. Según sus cálculos, había estado unas 10 horas –más o menos- inconsciente. Se detuvo en el pasillo y se llevó una mano al pecho. Pocos segundos después comenzó a toser y a vomitar sangre. Eso ya no era tan bueno. Fue entonces cuando agradecía no escuchar más voces en el almacén; aunque sí se preguntaba dónde estaban los dos mocosos que la habían hecho papilla.

Una vez que hubo bajado todos los escalones, fijó su vista en una vieja mesa cerca de la entrada. Su arco y sus flechas, su walkie y su ID. Todo estaba ahí. Se apresuró para cogerlo, pero cuando dio el primer paso, un chico bastante algo se colocó delante de ella y le dio un puñetazo en la cara. La cazadora no tardó en reaccionar, y le devolvió el puñetazo. Mientras éste volvía a retomar su posición, Nicole se tomó su tiempo observándolo. Ella no estaba en condiciones de entrar en una pelea cuerpo a cuerpo, y tampoco podía matar a alguien que apenas tenía 4 años más que su hija mayor. No, no lo mataría pero lo dejaría KO. Y así fue. Antes de darle la oportunidad de que se recuperase, la cazadora cogió al chico del torso, lo agachó y le dio un rodillazo en la cabeza. Acto seguido, el chico cayó al suelo causando un estruendo enorme. El chico estaba vivo. KO, pero vivo.

Suspiró y luego volvió a escupir sangre.

- Mierda, es la segunda vez. –murmuró. No era muy buena en temas médicos, pero vomitar y toser sangre después de haber atravesado con su cuerpo dos coches y tres edificios no podía tener consecuencias buenas. Negó con la cabeza pensando que dejaría de pensar en ello hasta que no llegara a Senoia.

Sus sentidos dieron la alarma, pues el sonido de unas pisadas se escuchó detrás de Nicole. Ella dio media vuelta y allí le vio. El chico era delgado, moreno, ojos azules, menudo. Pequeño. Y terriblemente joven. Aquél chico era el que la había lanzado. Tuvo que respirar hondo dos veces. No quería matarlo.

- Quién eres y qué quieres. –espetó la cazadora con tono amenazante. El chico, que no tendría más de 14 años, dio un paso atrás. ¿Ahora estaba asustado?- Responde.

El chico se tomó su tiempo, pero finalmente le respondió.

- Me han enviado a matarte –admitió. Luego alzó una mano y la señaló- Si no te mato, me matarán a mí y quiero demasiado a mi vida como para aguantar una tortura eterna.

- Ah, así que es eso.

Durante unos instantes, ambos se miraron. Había algo extraño. Esos ojos… Pero la distracción duró poco. En pocos segundos se vio rodeada. Tres hombres, esta vez mucho más mayores, estaban parados en todas las puertas que tenía alrededor, bloqueándola. Ninguno dijo nada, y Nicole no iba a darles ahora la oportunidad de hablar. Hacía semanas que no utilizaba sus habilidades, pero había tenido muchos años de experiencia como ser místico y no le había costado nada controlarla.

Tan sólo le bastó una mirada para que los tres hombres comenzaran a gritar y a llevarse las manos al pecho. Les estaba causando un ataque al corazón. Aprovechó que se estaban debilitando para girarse al chico de los ojos azules. Se acercó a él.

- Tú vienes conmigo.
- Yo no—

Y no respondió. Nicole le había cogido de los hombros y le había estampado la cabeza sobre una de las puertas, dejándole así KO e inconsciente. Acto seguido, arrancó como pudo la puerta contra la que había golpeado al chico y la puso en el suelo. Luego se acercó al mismo y lo arrastró como pudo encima de la puerta. Se detuvo para coger su arco y sus flechas.

- Venid con mamá. –susurró, mientras lo dejaba sobre el cuerpo del chico. Luego pensó que no tenía fuerzas para cargar con nadie, así que la puerta la ayudaría hasta llegar al camión que había dos calles abajo y podría volver a casa. Si sobrevivía, claro.

Como pudo, salió del almacén arrastrando al chico. Los primeros pasos fueron torpes, pero aprendió rápido y cogió el ritmo, pues podía escuchar varias voces más a medida que avanzaba. Se giró y al ver cómo la puerta principal del almacén de donde había salido se abría, forzó su cuerpo y consiguió esconder al chico en la parte restante que quedaba de uno de los edificios contra los cuales había sido lanzada. Sí, definitivamente se quedaría allí hasta que los demonios desaparecieran. O, almenos, hasta que tuviera fuerza suficiente.

Una vez que hubo dejado al chico alejado de todo lugar donde pudiera ser visto, ella se dejó caer de espaldas contra la pared hasta que terminó sentada en el suelo. Una vez ahí, cerró los ojos e intentó controlar su respiración. Hasta ese mismo momento no se había dado cuenta de que estaba teniendo un ataque de ansiedad.

- ¡ENCONTRADLA, PERO NO LA MATÉIS!



@ 2 weeks ago

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PISTOLS AT DAWN, PART II.
La operación de Richfield había ido mejor de lo esperado, pues no habían tardado más de 1h en desarmar y matar a los soldados hostiles que protegían la mercancía ansiada por el grupo 2. O “The Avengers”, como los hacía llamar Nicole. Habían tomado algunos de los camiones para transportar las armas hasta el helicóptero. No habían tenido bajas, y eso era algo bueno.
Dio un golpe en la parte trasera del último furgón, despidiendo así a los tres últimos soldados. El camión arrancó envolviendo a Nicole y a dos soldados más en una espesa cortina de humo negro. Movió su mano para despejar la nube y tosió varias veces mientras negaba la cabeza. Observó durante poco menos de un minuto como el camión se alejaba rápidamente. El eco del ruido del motor resonaba en las paredes de todos aquellos edificios situados a las afueras de la ciudad.
Se llevó las manos a las caderas, y luego se giró mientras observaba a Carson y a Dick. Carson y Nicole se habían conocido en 2004, a las pocas semanas de que Josh llevara a Nicole a la OCEU. No eran grandes amigos, ni siquiera íntimos, pero habían peleado juntos varias veces y si Nicole confiaba en alguien, además de en sus amigos, era en Carson. El tipo era un soldado de verdad. De hecho, había estado en Irak por más de cuatro años. Y había sobrevivido.
- Ya está todo, señora. –Dijo Carson mientras se acercaba a Nicole y depositaba su arma sobre el capó de un viejo furgón- Está todo despejado.
- Ha sido todo un éxito, ¿eh? –Dijo Dick. Dick era, posiblemente, el “X-men” más peculiar que había conocido Nicole. Tal vez por eso se llevaban tan bien. Fue de los primeros en llegar junto a Zane y desde entonces había cambiado bastante. Había descubierto su habilidad y al contrario que los demás, estaba deseando utilizarla. Había tenido oportunidad de probarla, pero hasta hoy no lo había hecho de forma seria, y se había comportado. – Aunque estoy cansado. Y herido. –añadió señalando su hombro izquierdo- Casi me vuelan la tapa de los sesos.
Nicole no pudo evitar reír.
- La sesera está algo más arriba de tu hombro, Dick. Pero sí, nos ha ido de poco. –Dijo afirmando con la cabeza. Se movió con cierta gracia hacia su derecha, cogiendo rápidamente el walkie. Había dejado de funcionar desde que Donovan canalizó los rayos de la tormenta. Lo agitó varias veces como si con ello consiguiera que funcionase de nuevo- Aquí McLaughlin, ¿me escucha alguien? Corto.
- Seguramente se haya estropeado cuando nuestro Thor particular ha decidido hacerse ver. –Comentó Dick mientras se colocaba un vendaje en su hombro herido- Lo que me recuerda, a que debería pedirle un favor. En casa me falla mucho la corriente eléctrica.
Nicole y Carson se miraron frunciendo el ceño, y luego hicieron lo propio con Dick, a quién parecía no importarle lo que esos ceños fruncidos decían.
- Yeah, no. No pasará. –dijo Nicole. Mientras escuchaba como Carson le reprochaba su actitud a Rick, siguió moviéndose e intentando que el walkie funcionase. No se iba a rendir. Se llevó la mano izquierda a su frente y notó que sangraba. No había recibido ningún tiro, así que una pedrada en la sien no iba a pararla. Alzó la vista mientras bostezaba. No le gustaban los lugares silenciosos, y mucho menos los oscuros, y ese complejo de almaneces en Richfield era todo eso y más. Frunció el ceño al creer que había visto movimiento en uno de los edificios que tenía a más de cinco metros. Negó con la cabeza pensando que tal vez estaba viendo alucinaciones, y que seguramente debería ver a un doctor cuando volviera a casa. Como si su vista y sus sentidos le quisieran llevar la contraria, Nicole volvió a fijar su atención en el punto anterior. ¿Había… alguien ahí? Se giró a Carson y Dick y les hizo señas. Estos no tardaron en coger sus armas y posicionarse a su lado.
Y luego todo pasó muy rápido. Apenas tuvieron tiempo de cargar sus automáticas cuando un SUV de color negro con los cristales tintados comenzó a avanzar en su dirección. - ¡Dick, Carson! –Gritó Nicole. Les empujó a ambos, separándolos, y luego se quedó posicionada junto a Carson después de que el SUV les pasara por delante. Se llevó la mano a la frente mientras observaba como el coche desaparecería en la oscuridad.
- ¿Qué diablos?! –Exclamó. Pero nuevamente, no tuvo tiempo de reaccionar. Un segundo SUV, de idéntico color e idénticas características se avalanzó sobre ellos desde su posición izquierda. Dick, quién estaba situado en la trayectoria, no pudo evitar el golpe y el coche terminó por derribarlo. - ¡DICK! –Gritó Nicole  mientras se acercaba a su amigo herido, y mientras Carson disparaba al coche. Carson era un buen tirador, así que bastó que pusiera una bala en la rueda izquierda trasera del coche para que éste estallara.- Oh, Dick. Dick. –murmuró varias veces mientras se colocaba de rodillas junto al cuerpo del chico. Éste abrió los ojos y musitó algo, pero su habla se detuvo cuando la sangre comenzó a brotar de entre sus labios.- Oh dios. Tenemos que llevarte a un hospital.
-Sí, Phil, escucha. Tenemos un hombre herido. Repito, tenemos un hombre herido. –Carson había cogido su teléfono y hablaba con el piloto del helicóptero. – No, joder, Phil. Lo necesitamos ya. Se nos va.
“Se nos va”. Aquella expresión sí la había escuchado  Nicole, quién se negaba a creer que podía perder a Dick.
- Carson, cógele. Tenemos que irnos, vamos.
El soldado asintió y rápidamente cogió al herido Dick. Lo cogió como si de un bebé de tratara y luego miró a Nicole esperando nuevas órdenes. Nicole asintió, así que mientras Carson comenzó a correr con Dick, ella se quedó atrás recogiendo su arco y sus flechas. Se giró para ver dónde se encontraban los dos hombres, y se llevó una mano a los ojos al ver una luz cegadora. Su helicóptero se acercaba. Suspiró. Sabía que no tardarían más de dos minutos en aterrizar, y con un poco de suerte Dick se salvaría. No se había parado a pensar en si debía moverlo, o no, o en las heridas que pudiera tener. Este tipo de decisiones seguían siendo duras para ella. Decidir sobre la vida o el futuro de una persona que estaba bajo su mando no entraba en  la lista de cosas que quería hacer, pero esta era la situación ahora.
Se colgó el arco en su espalda y comenzó a correr hacia donde estaba el helicóptero, pero no llegó al mismo. Un tipo alto, de unos dos metros, estaba a tres escasos metros de ella y cargaba con un bazooka.
- Mierda. Es Terminator. –susurró la cazadora. El tipo sonrió mientras cargaba su arma y luego se giró observando el helicóptero. ¿De verdad iba a hacerlo explotar? Oh sí, desde luego. Fue por eso que Nicole sacó nuevamente el arco y lo cargó con una de sus flechas normales. Las explosivas se habían terminado hacía ya un par de horas, y ahora se arrepentía de haberlas perdido.
- ¡CAPITÁN! ¡NICOLE! –Los gritos de Carson, quién estaba ya dentro del helicóptero, se pudieron escuchar por toda la ciudad.- ¡CORRE!
Pero no podía. Alzó el brazo indicándoles que se largaran y aunque Carson y un par de soldados más parecían debatir sobre el asunto, y otros tres increpaban a Nicole por no correr, el helicóptero terminó por alzar el vuelo. Estaba a poco menos de 2 metros de altura, lo que le facilitaba, terriblemente, el alcance al tipejo del bazooka.
Nicole tensó la cuerda de su arco y apuntó al hombre, quién ahora la miraba con una sonrisa sarcástica. No dijo nada, y tampoco hacía falta. Fue entonces cuando Nicole disparó. Pero no pasó nada. La flecha chocó contra lo que parecía un chaleco metálico y terminó por caer al suelo débilmente. La cazadora tragó saliva. Sus flechas eran todo lo que tenía ahora, y le quedaban cinco. Negó con la cabeza sin quitarle la vista de encima al enemigo, quién ahora caminaba con pasos pesados hacia ella. Nicole alzó la vista y vio como el piloto del helicóptero había cargado uno de sus misiles. Reconoció la luz roja parpadeante y contó. Cuatro veces, cuatro parpadeos. Tenía exactamente 10 segundos para huir. Y lo hizo.
Comenzó a correr, y esto pareció animar al enemigo quién tras dudar un par de segundos, tal vez con la idea de torturarla un poco más, apretó el gatillo. Algo parecido a una flecha ardiente salió disparada del arma en dirección a la cazadora, quién ahora corría. Se subió por el capó de un coche y terminó por saltar desde el techo. No tenía tiempo para ir evitando los obstáculos. Ahora agradecía haberse puesto en forma. Podía notar cómo el fuego salía de sus pulmones, pero no le dio importancia. Su vida era más importante que su descanso.
No tuvo tiempo de llegar más lejos de la esquina del edificio que tenía delante de sus narices. La bala ardiente del bazooka se estrelló contra el edificio antes de que Nicole pudiera pasarlo así que cuando este explosionó, la onda se llevó también a Nicole, lanzándola más de veinte metros. Pero no fue la única que saltó por los aires. A lo lejos, pudo escuchar cómo el misil del helicóptero estalló unos edificios más allá. Unos vítores acompañaron la explosión, así que la cazadora pensó que seguramente era porque el gigante estaba muerto.
- Mierda. –Repitió nuevamente. Tardó poco más de un minuto en sentarse en el suelo. Se llevó la mano a la espalda y notó que estaba caliente. Seguramente se había quemado contra el asfalto. Se tocó brazos y pies y vio que podía moverse, así que respiró concierto alivio. Le pitaban los oídos pero era algo normal. La explosión había sido delante suyo. Se llevó la otra mano a su bolsillo y sacó del mismo un teléfono militar y el walkie. Ambos estaban destrozados. Maldijo en voz baja y comenzó a levantarse lentamente haciendo señas al cielo.
- ¿Estás bien, jefa? –El tono jocoso acompañó a la pregunta de Erica, quién estaba sentada en el borde de la puerta del helicóptero. Gritó bastante, ya que con el ruido apenas se la escuchaba.-
Nicole hizo un “ok” con su pulgar derecho y terminó por quedarse de pie mientras se tocaba el trasero. - Cuando Rick vea esto, me atará a la cama durante un mes. –Su voz escondía cierta amargura, estando segura de la reacción extrema de su esposo. Sólo se había quemado la espalda, el trasero y le habían dado una pedrada en la cabeza. No era para tanto. Luego frunció el ceño y decidió que la idea de atarla a la cama no era tan mala.
Erica y Carson, quién se había unido a la chica, discutían con el piloto para ver cuánto se podían acercar.
- Tenéis que iros, Carson. –dijo la cazadora con un tono todavía más amargo.
El soldado negaba con la cabeza, pero Nicole no alcanzó a escuchar nada de lo que salía de su boca.
- Nos encontraremos a las afueras sobre las… -miró su reloj y luego volvió a mirar hacia el helicóptero- 6AM, ¿de acuerdo?
Luego movió el brazo en círculos indicándole al piloto que se podía marchar. Carson y Erica gritaban desde las alturas, pero Nicole decidió ignorarles. Yep, eso tampoco le traería una buena conversación con su esposo. Carson estaba más apegado a él que nadie. Y Carson le explicaría todo lo ocurrido. - Carson chivato, ¡Carson chivato! –dijo gritando mientras alzaba sus brazos en dirección al helicóptero. Este había dado media vuelta y volaba alto. La cazadora tomó aire, negó con la cabeza como si peleara contra su subconsciente, y se dio media vuelta. Abrió los ojos al ver dos siluetas paradas frente a ella. Otra vez.
- Oh, shit.
Fue lo único que consiguió decir. Una de las siluetas estiró su brazo y la lanzó con tanta fuerza que no sólo arrolló con su cuerpo dos coches abandonados, partiéndolos en dos, sino que terminó atravesando 3 edificios contiguos. De pared a pared.
Se quedó estirada en el suelo, sin moverse.
- ¿Está muerta? –Preguntó una de las voces.
- Eso parece, sí. –Una segunda voz de unió a la primera, y mientras respondía a la pregunta, pateó el cuerpo de Nicole. – Sí, muerta. Joder, tío, hemos matado a una persona.
Ambos rieron.
Continuará…

PISTOLS AT DAWN, PART II.

La operación de Richfield había ido mejor de lo esperado, pues no habían tardado más de 1h en desarmar y matar a los soldados hostiles que protegían la mercancía ansiada por el grupo 2. O “The Avengers”, como los hacía llamar Nicole. Habían tomado algunos de los camiones para transportar las armas hasta el helicóptero. No habían tenido bajas, y eso era algo bueno.

Dio un golpe en la parte trasera del último furgón, despidiendo así a los tres últimos soldados. El camión arrancó envolviendo a Nicole y a dos soldados más en una espesa cortina de humo negro. Movió su mano para despejar la nube y tosió varias veces mientras negaba la cabeza. Observó durante poco menos de un minuto como el camión se alejaba rápidamente. El eco del ruido del motor resonaba en las paredes de todos aquellos edificios situados a las afueras de la ciudad.

Se llevó las manos a las caderas, y luego se giró mientras observaba a Carson y a Dick. Carson y Nicole se habían conocido en 2004, a las pocas semanas de que Josh llevara a Nicole a la OCEU. No eran grandes amigos, ni siquiera íntimos, pero habían peleado juntos varias veces y si Nicole confiaba en alguien, además de en sus amigos, era en Carson. El tipo era un soldado de verdad. De hecho, había estado en Irak por más de cuatro años. Y había sobrevivido.

- Ya está todo, señora. –Dijo Carson mientras se acercaba a Nicole y depositaba su arma sobre el capó de un viejo furgón- Está todo despejado.

- Ha sido todo un éxito, ¿eh? –Dijo Dick. Dick era, posiblemente, el “X-men” más peculiar que había conocido Nicole. Tal vez por eso se llevaban tan bien. Fue de los primeros en llegar junto a Zane y desde entonces había cambiado bastante. Había descubierto su habilidad y al contrario que los demás, estaba deseando utilizarla. Había tenido oportunidad de probarla, pero hasta hoy no lo había hecho de forma seria, y se había comportado. – Aunque estoy cansado. Y herido. –añadió señalando su hombro izquierdo- Casi me vuelan la tapa de los sesos.

Nicole no pudo evitar reír.

- La sesera está algo más arriba de tu hombro, Dick. Pero sí, nos ha ido de poco. –Dijo afirmando con la cabeza. Se movió con cierta gracia hacia su derecha, cogiendo rápidamente el walkie. Había dejado de funcionar desde que Donovan canalizó los rayos de la tormenta. Lo agitó varias veces como si con ello consiguiera que funcionase de nuevo- Aquí McLaughlin, ¿me escucha alguien? Corto.

- Seguramente se haya estropeado cuando nuestro Thor particular ha decidido hacerse ver. –Comentó Dick mientras se colocaba un vendaje en su hombro herido- Lo que me recuerda, a que debería pedirle un favor. En casa me falla mucho la corriente eléctrica.

Nicole y Carson se miraron frunciendo el ceño, y luego hicieron lo propio con Dick, a quién parecía no importarle lo que esos ceños fruncidos decían.

- Yeah, no. No pasará. –dijo Nicole. Mientras escuchaba como Carson le reprochaba su actitud a Rick, siguió moviéndose e intentando que el walkie funcionase. No se iba a rendir. Se llevó la mano izquierda a su frente y notó que sangraba. No había recibido ningún tiro, así que una pedrada en la sien no iba a pararla. Alzó la vista mientras bostezaba. No le gustaban los lugares silenciosos, y mucho menos los oscuros, y ese complejo de almaneces en Richfield era todo eso y más. Frunció el ceño al creer que había visto movimiento en uno de los edificios que tenía a más de cinco metros. Negó con la cabeza pensando que tal vez estaba viendo alucinaciones, y que seguramente debería ver a un doctor cuando volviera a casa. Como si su vista y sus sentidos le quisieran llevar la contraria, Nicole volvió a fijar su atención en el punto anterior. ¿Había… alguien ahí? Se giró a Carson y Dick y les hizo señas. Estos no tardaron en coger sus armas y posicionarse a su lado.

Y luego todo pasó muy rápido. Apenas tuvieron tiempo de cargar sus automáticas cuando un SUV de color negro con los cristales tintados comenzó a avanzar en su dirección.
- ¡Dick, Carson! –Gritó Nicole. Les empujó a ambos, separándolos, y luego se quedó posicionada junto a Carson después de que el SUV les pasara por delante. Se llevó la mano a la frente mientras observaba como el coche desaparecería en la oscuridad.

- ¿Qué diablos?! –Exclamó. Pero nuevamente, no tuvo tiempo de reaccionar. Un segundo SUV, de idéntico color e idénticas características se avalanzó sobre ellos desde su posición izquierda. Dick, quién estaba situado en la trayectoria, no pudo evitar el golpe y el coche terminó por derribarlo.
- ¡DICK! –Gritó Nicole  mientras se acercaba a su amigo herido, y mientras Carson disparaba al coche. Carson era un buen tirador, así que bastó que pusiera una bala en la rueda izquierda trasera del coche para que éste estallara.- Oh, Dick. Dick. –murmuró varias veces mientras se colocaba de rodillas junto al cuerpo del chico. Éste abrió los ojos y musitó algo, pero su habla se detuvo cuando la sangre comenzó a brotar de entre sus labios.- Oh dios. Tenemos que llevarte a un hospital.

-Sí, Phil, escucha. Tenemos un hombre herido. Repito, tenemos un hombre herido. –Carson había cogido su teléfono y hablaba con el piloto del helicóptero. – No, joder, Phil. Lo necesitamos ya. Se nos va.

“Se nos va”. Aquella expresión sí la había escuchado  Nicole, quién se negaba a creer que podía perder a Dick.

- Carson, cógele. Tenemos que irnos, vamos.

El soldado asintió y rápidamente cogió al herido Dick. Lo cogió como si de un bebé de tratara y luego miró a Nicole esperando nuevas órdenes. Nicole asintió, así que mientras Carson comenzó a correr con Dick, ella se quedó atrás recogiendo su arco y sus flechas. Se giró para ver dónde se encontraban los dos hombres, y se llevó una mano a los ojos al ver una luz cegadora. Su helicóptero se acercaba. Suspiró. Sabía que no tardarían más de dos minutos en aterrizar, y con un poco de suerte Dick se salvaría. No se había parado a pensar en si debía moverlo, o no, o en las heridas que pudiera tener. Este tipo de decisiones seguían siendo duras para ella. Decidir sobre la vida o el futuro de una persona que estaba bajo su mando no entraba en  la lista de cosas que quería hacer, pero esta era la situación ahora.

Se colgó el arco en su espalda y comenzó a correr hacia donde estaba el helicóptero, pero no llegó al mismo. Un tipo alto, de unos dos metros, estaba a tres escasos metros de ella y cargaba con un bazooka.

- Mierda. Es Terminator. –susurró la cazadora. El tipo sonrió mientras cargaba su arma y luego se giró observando el helicóptero. ¿De verdad iba a hacerlo explotar? Oh sí, desde luego. Fue por eso que Nicole sacó nuevamente el arco y lo cargó con una de sus flechas normales. Las explosivas se habían terminado hacía ya un par de horas, y ahora se arrepentía de haberlas perdido.

- ¡CAPITÁN! ¡NICOLE! –Los gritos de Carson, quién estaba ya dentro del helicóptero, se pudieron escuchar por toda la ciudad.- ¡CORRE!

Pero no podía. Alzó el brazo indicándoles que se largaran y aunque Carson y un par de soldados más parecían debatir sobre el asunto, y otros tres increpaban a Nicole por no correr, el helicóptero terminó por alzar el vuelo. Estaba a poco menos de 2 metros de altura, lo que le facilitaba, terriblemente, el alcance al tipejo del bazooka.

Nicole tensó la cuerda de su arco y apuntó al hombre, quién ahora la miraba con una sonrisa sarcástica. No dijo nada, y tampoco hacía falta. Fue entonces cuando Nicole disparó. Pero no pasó nada. La flecha chocó contra lo que parecía un chaleco metálico y terminó por caer al suelo débilmente. La cazadora tragó saliva. Sus flechas eran todo lo que tenía ahora, y le quedaban cinco. Negó con la cabeza sin quitarle la vista de encima al enemigo, quién ahora caminaba con pasos pesados hacia ella. Nicole alzó la vista y vio como el piloto del helicóptero había cargado uno de sus misiles. Reconoció la luz roja parpadeante y contó. Cuatro veces, cuatro parpadeos. Tenía exactamente 10 segundos para huir. Y lo hizo.

Comenzó a correr, y esto pareció animar al enemigo quién tras dudar un par de segundos, tal vez con la idea de torturarla un poco más, apretó el gatillo. Algo parecido a una flecha ardiente salió disparada del arma en dirección a la cazadora, quién ahora corría. Se subió por el capó de un coche y terminó por saltar desde el techo. No tenía tiempo para ir evitando los obstáculos. Ahora agradecía haberse puesto en forma. Podía notar cómo el fuego salía de sus pulmones, pero no le dio importancia. Su vida era más importante que su descanso.

No tuvo tiempo de llegar más lejos de la esquina del edificio que tenía delante de sus narices. La bala ardiente del bazooka se estrelló contra el edificio antes de que Nicole pudiera pasarlo así que cuando este explosionó, la onda se llevó también a Nicole, lanzándola más de veinte metros. Pero no fue la única que saltó por los aires. A lo lejos, pudo escuchar cómo el misil del helicóptero estalló unos edificios más allá. Unos vítores acompañaron la explosión, así que la cazadora pensó que seguramente era porque el gigante estaba muerto.

- Mierda. –Repitió nuevamente. Tardó poco más de un minuto en sentarse en el suelo. Se llevó la mano a la espalda y notó que estaba caliente. Seguramente se había quemado contra el asfalto. Se tocó brazos y pies y vio que podía moverse, así que respiró concierto alivio. Le pitaban los oídos pero era algo normal. La explosión había sido delante suyo. Se llevó la otra mano a su bolsillo y sacó del mismo un teléfono militar y el walkie. Ambos estaban destrozados. Maldijo en voz baja y comenzó a levantarse lentamente haciendo señas al cielo.

- ¿Estás bien, jefa? –El tono jocoso acompañó a la pregunta de Erica, quién estaba sentada en el borde de la puerta del helicóptero. Gritó bastante, ya que con el ruido apenas se la escuchaba.-

Nicole hizo un “ok” con su pulgar derecho y terminó por quedarse de pie mientras se tocaba el trasero.
- Cuando Rick vea esto, me atará a la cama durante un mes. –Su voz escondía cierta amargura, estando segura de la reacción extrema de su esposo. Sólo se había quemado la espalda, el trasero y le habían dado una pedrada en la cabeza. No era para tanto. Luego frunció el ceño y decidió que la idea de atarla a la cama no era tan mala.

Erica y Carson, quién se había unido a la chica, discutían con el piloto para ver cuánto se podían acercar.

- Tenéis que iros, Carson. –dijo la cazadora con un tono todavía más amargo.

El soldado negaba con la cabeza, pero Nicole no alcanzó a escuchar nada de lo que salía de su boca.

- Nos encontraremos a las afueras sobre las… -miró su reloj y luego volvió a mirar hacia el helicóptero- 6AM, ¿de acuerdo?

Luego movió el brazo en círculos indicándole al piloto que se podía marchar. Carson y Erica gritaban desde las alturas, pero Nicole decidió ignorarles. Yep, eso tampoco le traería una buena conversación con su esposo. Carson estaba más apegado a él que nadie. Y Carson le explicaría todo lo ocurrido.
- Carson chivato, ¡Carson chivato! –dijo gritando mientras alzaba sus brazos en dirección al helicóptero. Este había dado media vuelta y volaba alto. La cazadora tomó aire, negó con la cabeza como si peleara contra su subconsciente, y se dio media vuelta. Abrió los ojos al ver dos siluetas paradas frente a ella. Otra vez.

- Oh, shit.

Fue lo único que consiguió decir. Una de las siluetas estiró su brazo y la lanzó con tanta fuerza que no sólo arrolló con su cuerpo dos coches abandonados, partiéndolos en dos, sino que terminó atravesando 3 edificios contiguos. De pared a pared.

Se quedó estirada en el suelo, sin moverse.

- ¿Está muerta? –Preguntó una de las voces.

- Eso parece, sí. –Una segunda voz de unió a la primera, y mientras respondía a la pregunta, pateó el cuerpo de Nicole. – Sí, muerta. Joder, tío, hemos matado a una persona.

Ambos rieron.

Continuará…



@ 2 weeks ago

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PISTOLS AT DAWN.

[Flashback. Mediodía del domingo 13 de Mayo, 2012]
 “… Y nosotros sois nuestras mejores creaciones, así que sed valientes. Y escuchad AC/DC”. Aquellas risillas despertaron a Nicole, quién se había quedado dormida hacía apenas una media hora. Abrió y cerró los ojos varias veces hasta que estos se acostumbraron a la luz que la envolvía. Echó un vistazo a su alrededor y los vió a todos. “El helicóptero, right”, pensó. Se frotó los ojos un par de veces y luego apagó su teléfono, donde hasta hacía poco había estado revisando un emotivo video que ella y Richard les habían dejado a sus hijos por la mañana.
Tomó aire y miró hacia el horizonte. Estaba en uno de los asientos de mando en el helicóptero. Su posición se encontraba detrás de la del piloto y la del co-piloto. El crepúsculo anunciaba su llegada, igual que lo hacían unas nubes terriblemente oscuras. Eso significaba lluvia, y era algo bueno.
Esbozó una media sonrisa y se levantó, girándose hacia atrás y observando al grupo de soldados que le habían otorgado.
- ¿Preparados?
En la actualidad… 
Estaba segura de que nadie les había visto llegar ni les había escuchado. Tener a un “X-men” con la habilidad de hacerse invisible les había servido para hacer invisibles al helicóptero con el que habían llegado a la ciudad de Richfield, en Utah. Su objetivo estaba localizado en un viejo almacén situado en las afueras de la ciudad, con lo que no les había costado mucho llegar. El helicóptero estaba escondido en el espeso bosque que rodeaba Richfield, y uno de los pilotos aguardaba su puesto en el mismo por si tenían que huir.
Habían varios edificios contiguos al almacén. Casi todos parecían estar abandonados, a excepción de una pequeña empresa de impresión que contaba tan sólo con tres trabajadores.
La noche había caído, así como lo había hecho la temperatura. Las nubes que en la tarde anunciaban tormenta habían comenzado a descargar hacía poco más de una hora. Llovía a cántaros, y eso era algo que Nicole agradecería eternamente. Estaba satisfecha por haber desplegado a sus hombres y mujeres nada más llegar. Se había hecho el repartimiento de armas suplementarias de forma rápida y silenciosa.
- Bien, entonces… Logan, te quiero en el edificio de nuestra izquierda junto a Lucy y Colm. –La voz de Nicole se escuchó a través de una radio. Esperó unos segundos hasta que escuchó la confirmación.-
- Entendido, Capitán McLaughlin.
McLaughlin. Todavía se le hacía extraño escuchar el apellido de su madre, pero era algo que debía hacer. Además, Richard ya lideraba otro de los escuadrones, así que de haber dos “Capitanes Hillson” todo sería un caos total.
- De acuerdo. Grupo A situado. –murmuró mientras escribía en un mapa que tenía superpuesto en sobre una vieja caja.- Grupo B, ya sabéis vuestra posición. Grupo C… -dijo pensativa. Alzó la vista y observó la cara de los integrantes de dicho grupo. Todos eran “X-men” y estaban asustados.- Grupos C y D conmigo. –informó- Iremos por el subsuelo tal y como habíamos pactado. No quiero heroicidades, chicos. Vamos por el subsuelo, nos dividimos, salimos a la superficie, robamos los camiones y nos cargamos a unos cuantos hijos de puta. ¿De acuerdo? Quiero que todos, y cuando digo todos, digo… “TODOS” –prosiguió con una voz todavía más contundente mientras observaba como la mayoría de los soldados tragaba saliva. Algunos ya la había conocido como ser místico, así que la conocían de verdad.- obedezcáis a la primera. Si alguno cae, los demás lo rescatan. No quiero ni habrán muertos en mi turno, chicos. O lo habrá si no me obedecéis –dijo frunciendo el ceño nuevamente. No mataría a nadie, pero era una amenaza que parecía que los demás sí veían factible.-
 Tras sus últimas palabras, nadie abrió la boca. Nicole se había encargado de apretar el botón del walkie para que su discurso les llegara a todos, así que se le hizo extraño que nadie replicara. Eso era bueno, ¿no?
- Bien. Entonces, vamos a por lo siguiente. Donovan.  –Al alzar el tono, un hombre joven de unos treinta años dio un paso y se acercó a Nicole. Era de los pocos que no parecían asustados, y se vió recompensado cuando Nicole le dio una palmadita en la espalda- ¿Crees que podrás canalizar algunos de esos relámpagos para fundir la central eléctrica de la ciudad? Gracias a la falsa alarma de tornado apenas quedan residentes. Es un buen ataque sorpresa, y lo bueno es que tenemos a nuestra querida madre tierra de nuestro lado. –Ese comentario provocó unas cuantas risillas, así que Nicole se relajó un poco. Esperaba que alguno de los X-men estuviera llorando o vomitando llegado este momento y al no ver eso, sonrió ampliamente-
- Sí, puedo… puedo canalizar unos cuantos pero no sé cuánto tiempo podré aguantar. –Informó Donovan.-
- Está bien. Sólo necesitamos 5 segundos. 5 segundos y podrás detenerlo. Una vez que tengamos la ciudad a oscuras, atacaremos. ¿Entendéis todos el plan?
Varios “sí” rompieron finalmente el silencio que se había implantado en la vieja fábrica de la carretera 49.
- Pues entonces… Rock ’n’ roll, chicos.
“Rock ‘n’ roll”. Negó con la cabeza al recordar la última misión que tuvo con el gobierno de USA. Había sido soldado y trabajado con ellos por muchos años y aunque había sido la soldado más joven en unirse y en lograr el rango de “SEAL”, le había servido como entrenamiento. La expresión la solía utilizar “Ringo”, uno de los pocos amigos que había hecho en el ejército y que había muerto en sus brazos en una misión suicida en Rusia. Suspiró amargamente, y se dio la vuelta para volver a coger el walkie y su teléfono. Observó como los grupos iban accediendo, uno a uno,  por un viejo túnel situado bajo el suelo de la fábrica. Era un túnel creado a finales del siglo XX, y ahora estaba siendo de tremenda ayuda.
Mientras les observaba, marcó un número de teléfono y esperó a escuchar algo al otro lado de la línea. Iba a colgar cuando escuchó una voz familiar al otro lado.
- Tengo 1 minuto y llamaba para decirte que te quiero, y que estamos a punto de entrar.
La persona del otro lado del teléfono se quedó callada por unos instantes, hasta que finalmente habló.
- Ten mucho cuidado, Nikki. Y yo también de quiero. Y quiero y necesito que vuelvas de una pieza. No quiero ni que tengas un dedo menos.
Aquello provocó que Nicole soltara varias risitas. Su Richard, no cambiaba ni en las peores situaciones. Aún así no podía evitar pensar en que tal vez ésta fuera la última vez que hablara con él. En realidad, cualquier día y cualquier hora podía ser la última.
- Podrás contarme los dedos cuando volvamos. –susurró- Ten mucho cuidado también, Ricky. –Hizo una pausa larga mientras se mordía el labio inferior. Tenía mucho que decir, pero no lograba articular palabra.
- Oye, Nikki, tengo que irme.
Ambos se callaron nuevamente, aunque Richard prosiguió.
- Vuelve. Sólo te pido eso. Vuelve sana y salva. Lo prometimos. Lo prometiste. Y te lo he prometido. Vuelve, por favor.
Nicole cerró los ojos y asintió, como si creyera que Richard la podía ver.
- Lo haré. Ten cuidado, Richard. Te quiero.
- Buenas noches, Capitán McLaughlin.
- Hasta pronto, Capitán Hillson.
Se quedó de pie durante unos segundos y luego guardó su teléfono. Suspiró, dio media vuelta y mientras se acercaba a la boca del túnel cogió su arco y se lo colgó sin detenerse. Desfiló por el agujero del suelo y luego lo tapó cuidadosamente después de ver que no había nada que indicara que ellos habían estado allí.
———-
Había tardado poco más de 5 minutos, pero ya había llegado a su emplazamiento. Ella había cogido uno de los puestos más altos, y ahora estaba de pie en una azotea apuntando a un gran grupo de hombres armados que custodiaban varios camiones y camionetas. Había tensado la cuerda de su arco y había depositado una de sus flechas explosivas en la misma, esperando a que Donovan utilizaba su habilidad para dejar sin electricidad a toda Richfield.
Asintió con la cabeza al ver al chico sobre la azotea de su derecha. Éste se puso de pie sobre un viejo escalón de hormigón que había en el tejado y alzó el puño hacia el cielo a tiempo que sus ojos se tornaban de un color blanco radiante. Y la respuesta fue rápida. A los pocos segundos, varios rayos se concentraban en el punto en el que Donovan se encontraba.
- Vale, eso ya lo tenemos. –Susurró Nicole.-
 Donovan sostuvo los rayos por 5 segundos, tal y como le habían ordenado. Poco después desvió toda esa electricidad hacia la central eléctrica de la ciudad. En apenas 10 segundos la ciudad de Richfield se fue quedando a oscuras, y no tardó mucho en iluminarse debido a la explosión que había causado la acumulación de electricidad en la central.
Nicole desvió su mirada y observó al grupo de soldados hostiles que habían comenzado a gritar. Parecían asustados, y eso hizo sonreír a Nicole.
- ¡Vé a ver qué ha pasado, estúpido! ¡Y tú, vigila los camiones! Iré a hablar con el jefe.
Ese hombre gordo, aunque joven, parecía ser el cabecilla. Su tono era amenazante y eso causó que los soldados que estaban bajo sus órdenes cumplieran las mismas con una rapidez casi sobrehumana.
Un fuerte trueno sacó a Nicole de sus pensamientos. Comenzó a hablar por el micrófono que tenía cerca de la boca y sujetó de forma más tensa su arco.
- Vamos, chicos. Que empiece la fiesta.
Segundos después, deslizó su dedo índice por la cuerda de su arco. Éste lento movimiento animó a la flecha a coger cierta velocidad, logrando así una puntería casi perfecta. Nicole había apuntado al puesto de mando, y no había fallado. Ya no había un solo incendio en Richfield, sino que ahora habían dos.
Los soldados comenzaron a gritar nuevamente y alzaron sus armas a la par mientras observan su alrededor y las azoteas de los pisos que los rodeaban.
Y comenzaron a disparar.
- ¡VAMOS!
Aquél grito se pudo escuchar en toda la ciudad. Los chicos de la OCEU habían gritado todos a la vez y habían comenzado a disparar a los soldados hostiles. Muchos de estos no tuvieron tiempo ni de apretar el gatillo. Esto hizo sonreír nuevamente a Nicole, quién no daba crédito de ver cómo había hecho tanto con tan poco.
Volvió a colocar una flecha en su arco, y tensó su brazo nuevamente. Esta vez apuntaba a un SUV de color negro que venía a toda prisa por su lado derecho.
- BOOM. –Y con esta expresión, Nicole observó cómo el SUV explotaba. Algunas partes del coche se habían catapultado y se habían dejado caer en los tejados contingentes.
Fin de la parte I.

PISTOLS AT DAWN.


[Flashback. Mediodía del domingo 13 de Mayo, 2012]

 “… Y nosotros sois nuestras mejores creaciones, así que sed valientes. Y escuchad AC/DC”. Aquellas risillas despertaron a Nicole, quién se había quedado dormida hacía apenas una media hora. Abrió y cerró los ojos varias veces hasta que estos se acostumbraron a la luz que la envolvía. Echó un vistazo a su alrededor y los vió a todos. “El helicóptero, right”, pensó. Se frotó los ojos un par de veces y luego apagó su teléfono, donde hasta hacía poco había estado revisando un emotivo video que ella y Richard les habían dejado a sus hijos por la mañana.

Tomó aire y miró hacia el horizonte. Estaba en uno de los asientos de mando en el helicóptero. Su posición se encontraba detrás de la del piloto y la del co-piloto. El crepúsculo anunciaba su llegada, igual que lo hacían unas nubes terriblemente oscuras. Eso significaba lluvia, y era algo bueno.

Esbozó una media sonrisa y se levantó, girándose hacia atrás y observando al grupo de soldados que le habían otorgado.

- ¿Preparados?

En la actualidad… 

Estaba segura de que nadie les había visto llegar ni les había escuchado. Tener a un “X-men” con la habilidad de hacerse invisible les había servido para hacer invisibles al helicóptero con el que habían llegado a la ciudad de Richfield, en Utah. Su objetivo estaba localizado en un viejo almacén situado en las afueras de la ciudad, con lo que no les había costado mucho llegar. El helicóptero estaba escondido en el espeso bosque que rodeaba Richfield, y uno de los pilotos aguardaba su puesto en el mismo por si tenían que huir.

Habían varios edificios contiguos al almacén. Casi todos parecían estar abandonados, a excepción de una pequeña empresa de impresión que contaba tan sólo con tres trabajadores.

La noche había caído, así como lo había hecho la temperatura. Las nubes que en la tarde anunciaban tormenta habían comenzado a descargar hacía poco más de una hora. Llovía a cántaros, y eso era algo que Nicole agradecería eternamente. Estaba satisfecha por haber desplegado a sus hombres y mujeres nada más llegar. Se había hecho el repartimiento de armas suplementarias de forma rápida y silenciosa.

- Bien, entonces… Logan, te quiero en el edificio de nuestra izquierda junto a Lucy y Colm. –La voz de Nicole se escuchó a través de una radio. Esperó unos segundos hasta que escuchó la confirmación.-

- Entendido, Capitán McLaughlin.

McLaughlin. Todavía se le hacía extraño escuchar el apellido de su madre, pero era algo que debía hacer. Además, Richard ya lideraba otro de los escuadrones, así que de haber dos “Capitanes Hillson” todo sería un caos total.

- De acuerdo. Grupo A situado. –murmuró mientras escribía en un mapa que tenía superpuesto en sobre una vieja caja.- Grupo B, ya sabéis vuestra posición. Grupo C… -dijo pensativa. Alzó la vista y observó la cara de los integrantes de dicho grupo. Todos eran “X-men” y estaban asustados.- Grupos C y D conmigo. –informó- Iremos por el subsuelo tal y como habíamos pactado. No quiero heroicidades, chicos. Vamos por el subsuelo, nos dividimos, salimos a la superficie, robamos los camiones y nos cargamos a unos cuantos hijos de puta. ¿De acuerdo? Quiero que todos, y cuando digo todos, digo… “TODOS” –prosiguió con una voz todavía más contundente mientras observaba como la mayoría de los soldados tragaba saliva. Algunos ya la había conocido como ser místico, así que la conocían de verdad.- obedezcáis a la primera. Si alguno cae, los demás lo rescatan. No quiero ni habrán muertos en mi turno, chicos. O lo habrá si no me obedecéis –dijo frunciendo el ceño nuevamente. No mataría a nadie, pero era una amenaza que parecía que los demás sí veían factible.-

 Tras sus últimas palabras, nadie abrió la boca. Nicole se había encargado de apretar el botón del walkie para que su discurso les llegara a todos, así que se le hizo extraño que nadie replicara. Eso era bueno, ¿no?

- Bien. Entonces, vamos a por lo siguiente. Donovan.  –Al alzar el tono, un hombre joven de unos treinta años dio un paso y se acercó a Nicole. Era de los pocos que no parecían asustados, y se vió recompensado cuando Nicole le dio una palmadita en la espalda- ¿Crees que podrás canalizar algunos de esos relámpagos para fundir la central eléctrica de la ciudad? Gracias a la falsa alarma de tornado apenas quedan residentes. Es un buen ataque sorpresa, y lo bueno es que tenemos a nuestra querida madre tierra de nuestro lado. –Ese comentario provocó unas cuantas risillas, así que Nicole se relajó un poco. Esperaba que alguno de los X-men estuviera llorando o vomitando llegado este momento y al no ver eso, sonrió ampliamente-

- Sí, puedo… puedo canalizar unos cuantos pero no sé cuánto tiempo podré aguantar. –Informó Donovan.-

- Está bien. Sólo necesitamos 5 segundos. 5 segundos y podrás detenerlo. Una vez que tengamos la ciudad a oscuras, atacaremos. ¿Entendéis todos el plan?

Varios “sí” rompieron finalmente el silencio que se había implantado en la vieja fábrica de la carretera 49.

- Pues entonces… Rock ’n’ roll, chicos.

“Rock ‘n’ roll”. Negó con la cabeza al recordar la última misión que tuvo con el gobierno de USA. Había sido soldado y trabajado con ellos por muchos años y aunque había sido la soldado más joven en unirse y en lograr el rango de “SEAL”, le había servido como entrenamiento. La expresión la solía utilizar “Ringo”, uno de los pocos amigos que había hecho en el ejército y que había muerto en sus brazos en una misión suicida en Rusia. Suspiró amargamente, y se dio la vuelta para volver a coger el walkie y su teléfono. Observó como los grupos iban accediendo, uno a uno,  por un viejo túnel situado bajo el suelo de la fábrica. Era un túnel creado a finales del siglo XX, y ahora estaba siendo de tremenda ayuda.

Mientras les observaba, marcó un número de teléfono y esperó a escuchar algo al otro lado de la línea. Iba a colgar cuando escuchó una voz familiar al otro lado.

- Tengo 1 minuto y llamaba para decirte que te quiero, y que estamos a punto de entrar.

La persona del otro lado del teléfono se quedó callada por unos instantes, hasta que finalmente habló.

- Ten mucho cuidado, Nikki. Y yo también de quiero. Y quiero y necesito que vuelvas de una pieza. No quiero ni que tengas un dedo menos.

Aquello provocó que Nicole soltara varias risitas. Su Richard, no cambiaba ni en las peores situaciones. Aún así no podía evitar pensar en que tal vez ésta fuera la última vez que hablara con él. En realidad, cualquier día y cualquier hora podía ser la última.

- Podrás contarme los dedos cuando volvamos. –susurró- Ten mucho cuidado también, Ricky. –Hizo una pausa larga mientras se mordía el labio inferior. Tenía mucho que decir, pero no lograba articular palabra.

- Oye, Nikki, tengo que irme.

Ambos se callaron nuevamente, aunque Richard prosiguió.

- Vuelve. Sólo te pido eso. Vuelve sana y salva. Lo prometimos. Lo prometiste. Y te lo he prometido. Vuelve, por favor.

Nicole cerró los ojos y asintió, como si creyera que Richard la podía ver.

- Lo haré. Ten cuidado, Richard. Te quiero.

- Buenas noches, Capitán McLaughlin.

- Hasta pronto, Capitán Hillson.

Se quedó de pie durante unos segundos y luego guardó su teléfono. Suspiró, dio media vuelta y mientras se acercaba a la boca del túnel cogió su arco y se lo colgó sin detenerse. Desfiló por el agujero del suelo y luego lo tapó cuidadosamente después de ver que no había nada que indicara que ellos habían estado allí.

———-

Había tardado poco más de 5 minutos, pero ya había llegado a su emplazamiento. Ella había cogido uno de los puestos más altos, y ahora estaba de pie en una azotea apuntando a un gran grupo de hombres armados que custodiaban varios camiones y camionetas. Había tensado la cuerda de su arco y había depositado una de sus flechas explosivas en la misma, esperando a que Donovan utilizaba su habilidad para dejar sin electricidad a toda Richfield.

Asintió con la cabeza al ver al chico sobre la azotea de su derecha. Éste se puso de pie sobre un viejo escalón de hormigón que había en el tejado y alzó el puño hacia el cielo a tiempo que sus ojos se tornaban de un color blanco radiante. Y la respuesta fue rápida. A los pocos segundos, varios rayos se concentraban en el punto en el que Donovan se encontraba.

- Vale, eso ya lo tenemos. –Susurró Nicole.-

 Donovan sostuvo los rayos por 5 segundos, tal y como le habían ordenado. Poco después desvió toda esa electricidad hacia la central eléctrica de la ciudad. En apenas 10 segundos la ciudad de Richfield se fue quedando a oscuras, y no tardó mucho en iluminarse debido a la explosión que había causado la acumulación de electricidad en la central.

Nicole desvió su mirada y observó al grupo de soldados hostiles que habían comenzado a gritar. Parecían asustados, y eso hizo sonreír a Nicole.

- ¡Vé a ver qué ha pasado, estúpido! ¡Y tú, vigila los camiones! Iré a hablar con el jefe.

Ese hombre gordo, aunque joven, parecía ser el cabecilla. Su tono era amenazante y eso causó que los soldados que estaban bajo sus órdenes cumplieran las mismas con una rapidez casi sobrehumana.

Un fuerte trueno sacó a Nicole de sus pensamientos. Comenzó a hablar por el micrófono que tenía cerca de la boca y sujetó de forma más tensa su arco.

- Vamos, chicos. Que empiece la fiesta.

Segundos después, deslizó su dedo índice por la cuerda de su arco. Éste lento movimiento animó a la flecha a coger cierta velocidad, logrando así una puntería casi perfecta. Nicole había apuntado al puesto de mando, y no había fallado. Ya no había un solo incendio en Richfield, sino que ahora habían dos.

Los soldados comenzaron a gritar nuevamente y alzaron sus armas a la par mientras observan su alrededor y las azoteas de los pisos que los rodeaban.

Y comenzaron a disparar.

- ¡VAMOS!

Aquél grito se pudo escuchar en toda la ciudad. Los chicos de la OCEU habían gritado todos a la vez y habían comenzado a disparar a los soldados hostiles. Muchos de estos no tuvieron tiempo ni de apretar el gatillo. Esto hizo sonreír nuevamente a Nicole, quién no daba crédito de ver cómo había hecho tanto con tan poco.

Volvió a colocar una flecha en su arco, y tensó su brazo nuevamente. Esta vez apuntaba a un SUV de color negro que venía a toda prisa por su lado derecho.

- BOOM. –Y con esta expresión, Nicole observó cómo el SUV explotaba. Algunas partes del coche se habían catapultado y se habían dejado caer en los tejados contingentes.

Fin de la parte I.



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